Al igual que Soderbergh quiso imitar el cine clásico a lo Casablanca con El buen alemán, Tarantino cae en el mismo error y quiere hacer un homenaje saltándose muchos de los elementos que caracterizaban aquellas obras. Y además, aburre.

★☆☆☆☆ Pésima

Death Proof

Después de que este director hubiera parido una de las mayores paridas del cine moderno en dos partes, ahora resulta que le entra la morriña por aquel cine de poco presupuesto, machacado en innumerables proyecciones y con argumentos demenciales.

Pero al igual que Soderbergh quiso imitar el cine clásico a lo Casablanca con El buen alemán, Tarantino cae en el mismo error y quiere hacer un homenaje saltándose muchos de los elementos que caracterizaban aquellas obras. Y además, aburre.

Porque homenajear y tener nostalgia de aquellas obras no es hacer “tu peli” añadiéndole motas y rayas con el efecto digital de turno, poniendo carteles de que faltan cachos y usando efectos especiales que en aquella época eran imposibles. Soderbergh quiso hacer algo parecido, pero salvo por el blanco y negro, el resto de la película parecía un thriller cualquiera de los que se producen todos los días. ¿Los movimientos de cámara? Perfectos. ¿Los “chroma” o “fondos trucados”? Impecables. Y escenas de sexo con un tratamiento que en aquella época no se estilaban. Es decir, un homenaje descafeinado y con el chip de ahora.

Tarantino junto con su amigo Robert Rodriguez, han querido hacer lo mismo y se meten de lleno en problemas, aunque no precisamente a la hora de escribir el guión. Escoge un actor injustamente infravalorado como Kurt Rusell y lo ponen de prota. Y luego un montón de chicas de muy buen ver por aquí y por allá y escenas de acción con efectos especiales de primer orden. Y ya está.

La primera parte, la de Rodriguez, no la he visto. Pero la de Tarantino si. Y son las 2 horas peor invertidas de estas semanas. Bla, bla, bla…, jijiji, jejeje, tonterías por aquí y por allá, un final de chiste, barbaridades conceptuales y estilísticas sobre las películas antiguas, una parte se vuelve en blanco y negro, otra no tiene motas, la otra muchas e incluso fragmentos perdidos…

Eso si, lo que parece un hecho es que Quentin se lo ha pasado pipa rodeado de chicas guapas y bebida con el dinero de los incautos que vieron Kill Bill y que ahora volverán a dejarse los cuartos con este insulto. Y Quentin seguro que cuenta cada dólar o euro con una sonora carcajada.
Lo mejor: El primer choque de coches.
Lo peor: Que alguien se deje el dinero para ver esto.
publicado por Israel 'Yojimbo' Nava el 20 septiembre, 2007

Enviar comentario

muchocine 2005-2019 es una comunidad cinéfila perpetrada por Victor Trujillo y una larga lista de colaboradores y amantes del cine.