En la Jungla 4.0 volvemos a ver a Willis en camiseta y cubierto de sangre, pero no transmite la sensación de pueda perder la partida con el malo de turno, algo que convierte en un clásico la primera película de la saga.

★★☆☆☆ Mediocre

La Jungla 40

El 4.0 que le han añadido al título de esta cuarta entrega de La Jungla de Cristal (una muy curiosa "traducción" de Die Hard, por cierto) dice a las claras que en esta ocasión los malos a los que se tendrá que enfrentar el bueno de John McClane son peligrosísimos hackers. O, peor aún, peligrosísimos hackers terroristas . ¿Acojona, verdad? Pues lo cierto es que no, que al final resultan ser unos peligrosísimos hackers terroristas imbéciles

Y claro, si los malos son idiotas, pues habrá que ponerse las pilas si queremos ver a Bruce Willis manchando la camisa de sangre. Así, tenemos a McClane contra los malos en coche, McClane contra los malos en un helicóptero y el clásico (gracias a Cameron y sus Mentiras Arriesgadas) McClane contra los malos en caza. El exceso es tal que a la media hora es fácil sentirse saturado de acción y desconectar la capacidad de asombro, con lo que la peli pasa por la pantalla sin transmitir demasiado al espectador. La primera vez que McClane le dice gilipollas al super maloso es tronchante. La segunda, esbozas una media sonrisa. A partir de la tercera empiezas a pensar que el malo se llama de segundo nombre Gilipollas y por eso no se mosquea ni nada. Eso pasa por elegir a Timothy Olyphant para el papel de malo de la película, dejando claro que el protagonista absoluto es Willis y que ni su alter ego debe hacerle sombra en la película.

Ya imagino a los guionistas en el momento en que pensaron que una pelea a tortas en un coche que cuelga peligrosamente dentro del hueco de un ascensor sería la bomba (aunque ya lo hemos visto en Parque Jurásico… en las dos primeras entregas, de hecho). El único problema es explicar como demonios acaba un coche metido en el hueco de un ascensor que está junto a la sala de control de una central de gas. En ese momento llamaron a los guionistas de Perdidos, que les explicaron que ellos simplemente no explican nada y que funciona. Y así ha quedado la cosa.

En definitiva, esta cuarta entrega de la saga es completamente prescindible y hay muy poco que se pueda salvar. Si acaso, hay que reconocer que el tema de los hackers no lo han llevado mal del todo y aunque lo que hacen debe ser del todo imposible, parece factible y eso si que acojona un poco. Por lo demás, la película es tediosa, con poco ritmo y excesiva en todos los aspectos. Que me devuelvan el dinero.

Lo mejor: Pese a todo, McClane acaba en camiseta y cubierto de sangre. Una imagen clásica. El tema del ataque terrorista informático es bastante interesante, pero se queda en simple excusa para las tortas y las explosiones.
Lo peor: Excesiva por todos los lados. No hace falta que McClane le diga al malo que es gilipollas cada vez que habla con él. En serio.
publicado por Taliesin el 1 octubre, 2007

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