El recurso a un producto de fácil salida a un mercado globalizado ha vertebrado este proyecto made in Spain desde antes de su idealización. Para ello es fácil valerse de la mirada inocente y necesitada de un realizador novato, aunque sobradamente pre

★★☆☆☆ Mediocre

El Orfanato

Tras el visionado de El orfanato uno no puede menos que felicitar a los encargados de promocionar la cinta, por la labor inestimable que han realizado -nada envidiable con la que las mayors norteamericanas nos fustigan cada semana en la taquilla– al presentarnos un producto de calidad y supuesto entretenimiento asegurado al público genérico de cine y palomitas y, en concreto, al ávido cinéfago de los géneros de terror o de thriller con fantasma incluido.

Sin embargo El orfanato nos ofrece (si acaso) una estimable factura técnica y -eso sí- una Belén Rueda que confirma su fuerza expresiva y potencial dramático en cada plano donde quepa su rostro bello, a la vez que rasgado por no sé qué duelos interiores. Da gusto verla, y sólo por esos primeros planos en los que la cámara capta su rostro merece echar a perder el rato. Por lo demás, El orfanato no da mucho más, y sí prometía mucho.

En primer lugar está el asunto del relamido homenaje a los géneros, tan del gusto del cine anglosajón y que tan suculentas cifras suele darle de cara a la recaudación. Y es que ese homenaje no tiene nada de reactualización o de anécdota cinéfila con intereses que si no enriquecen el conjunto, por lo menos sirvan de mirada cómplice a los maestros de las que se nutren. No, son un mecano orquestado con la única intención de gustar. Lo que funcionó, porqué no repetirlo matizando detalles de relleno, escenarios, algún que otro personaje retocado. El resto lo hace una promoción generosa, un guiño al sentimiento de culpabilidad del espectador patrio por no ir a ver cine nacional y el acabado se remata con la guinda de una nominación de la que todo el universo conocido pueda hablar (y el nihil obstat del mismísimo Guillermo del Toro). El estofado está a punto para ser presentado y degustado al módico precio de una entrada.

En segundo lugar está el difícil equilibrio que exige mezclar -sin caer en la resulta de un frankeinstein tragicómico- un género tan entronizado en el imaginario cinéfilo popular como es el de terror con un tono emocional que disloque sin distorsionar los caminos transitados del género que lo circunscriben en los tópicos del efecto facilón, la partitura ruidosa, el gore sanguinario o las situaciones recurrentes que rodean a personajes-tipo tan fácilmente enumerables por todo aficionado (psicópatas, adolescentes sin miedo pero con ganas de marcha, edificio siniestro, la noche como fondo pictórico,…

El orfanato prefiere tomar como referentes narrativos y exclusivamente fílmicos delicatessens del género más cercanas a la literatura fantástica y de terror decimonónica, incluido el recurrente eco a Henry James y su Otra vuelta de tuerca (tan del gusto de todo realizador formado en la vieja escuela), y también obras cinematográficas consagradas por público y crítica que aseguren la efectividad de la escena y a su vez sirvan de guiño al espectador
avezado y al crítico contumaz. El orfanato, se mueve así más cercana al drama sobrenatural que al thriller fantasmal al uso. Busca más subrayar las emociones de sus personajes bajo el velo del miedo que asustar sin más (aunque esos portazos, ese niño embutido en un saco,…). Véanse otros casos: Frágiles, Ellos, El internado,…

Y la intención es digna, pero… Bayona (que antes dirigió videoclips a OBK o Camela) pretende con su primogénito dotarlo de entidad y talento sin destilar la mezcla en barricas consistentes. Uno intuye, como ya dijo al principio, que en el fondo el recurso a un producto de fácil salida a un mercado globalizado, sin concesiones a una autoría exigente, han vertebrado este proyecto made in Spain desde antes de su idealización. Para ello es fácil valerse de la mirada inocente y necesitada de un realizador novato, aunque sobradamente preparado.

Lo que uno espera es que experimentos como éste, importados de la madre USA, sean lucrativos para quienes los llevan a cabo, y de paso muevan el mercado audiovisual español hacia un público renegado. Pero, por favor, ¿es mucho pedir un guión más jugoso y consistente? El orfanato arranca bien, sereno, sin prisas, dosificando información, creando ambiente, pero con el tiempo deviene en la duda de ser o no ser un sucedáneo de Poltergeist, un calco de Los otros
(vía El sexto sentido), El espinazo del diablo, Los sin nombre, Los abandonados… Y al final sale como puede del embrollo decantándose por el ya transitado sendero de sus referentes, pero sin entidad propia.

Cosas de imitar a los hermanos mayores.
publicado por Ramón Besonías el 28 octubre, 2007

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