Si bien representa un buen paso para la formación de una industria de género en el país, como película resulta bastante pobre y fácilmente olvidable.

★★☆☆☆ Mediocre

El Orfanato

 Pocas cosas quedan ya por decir sobre El orfanato (2007), salvo tal vez la sorpresa que me ha causado el tremendo guante de seda con el que la crítica ha tratado una película que en la práctica no pasa de ser una propuesta más o menos potable. Que conste que no hablo de las típicas críticas tarifadas con las cuales las distribuidoras suelen apoyar sus productos; las alabanzas a la opera prima de Juan Antonio Bayona han alcanzado incluso varios de los estratos de la crítica "independiente". Y es que si algo me queda claro tras el visionado de esta película es que, en su caso concreto, parece haber dos apreciaciones distintas: aquellos que ven la cinta en su calidad de aporte a la "industria" cinematográfica española (específicamente aquella que se afinca en el cine de género y no en repetitivos dramones de la Guerra Civil o vulgar proselitismo social) y aquellos que la juzgan únicamente en su calidad de película. Las opiniones son desiguales, pero eso se debe a que el trabajo de Bayona también lo es.

Y es que, a nivel puramente narrativo, los fallos de El orfanato resultan más que evidentes: de entrada se hace obvio que estamos ante una película de retazos cuyas secuencias más interesantes lo son porque están tomadas de clásicos como Suspense (1961), Al final de la escalera (1980) y Poltergeist (1982), o incluso de obras más recientes como Los otros (2001) y Frágiles (2005), todas ellas (hay que decirlo) muy superiores a la película de Bayona, que en el fondo no pasa de ser otro exponente más de la ya gastada fórmula de caserones antiguos, niños chungos y secretos del pasado, todo ello girando alrededor del ya muy manido arquetipo de "Madre Coraje" enfrentándose a las fuerzas sobrenaturales para recuperar al hijo desaparecido. Difícil lo tiene el señor Bayona para lograr algo interesante a partir de una premisa a la que no se le da ningún nuevo aporte, y encima poniendo todo el peso protagónico en una actriz tan limitada como Belén Rueda, que salta de la abulia a la histeria de forma inexplicable.

Otro problema que tiene es que el inicio, en el que el personaje de Belén Rueda llega con su familia al antiguo caserón asturiano donde se erigía el orfanato de su niñez, se hace demasiado largo y poco interesante. Es únicamente cuando por fin aparece el elemento sobrenatural que la película de Bayona empieza a cobrar fuerza, una virtud que se pone de manifiesto en lo que para mí es una de sus mejores secuencias: aquella que involucra a los investigadores paranormales, entre los que se cuenta a una Geraldine Chaplin haciendo de Zelda Rubinstein. Por desgracia, este interesante momento (que da paso a un frenético y efectivo showdown sobrenatural entre la protagonista y los habitantes de la casa) se ve truncado por la llegada de un final desastroso; no solamente el twist final que encierra la historia es predecible hasta decir basta, sino que detrás de él se esconde un desenlace excesivamente edulcorado y cursi, que intenta ser sublime y poético pero fracasa estrepitosamente. Esto es culpa no sólo de las evidentes limitaciones de Belén Rueda como actriz, sino de un guión lleno de agujeros argumentales, inconsistencias y cabos sueltos que al final no tiene nada mejor que hacer que estafar al espectador.

Aún así, no todo es malo, ya que la película de Bayona consigue momentos realmente buenos cuando intenta recrearse en su atmósfera y huir de sentimentalismos melodramáticos. Es únicamente cuando escapa de su potencial como película de terror cuando se despeña. Además, el solo hecho de que se preste atención al cine de género realizado en este país (y en español) ya es un avance, aunque la beneficiada sea esta película y no otras mucho mejores que se han realizado anteriormente, como por ejemplo El espinazo del diablo (2000), de Guillermo del Toro, quien aquí ejerce de productor ejecutivo convirtiendo la película en una pareja temática de su propia obra El laberinto del Fauno (2006). Más allá de eso, se hace para mí inexplicable la cantidad de críticas positivas que esta cinta ha recibido.

El Orfanato, por lo tanto, se puede apreciar de dos formas: si bien representa un buen paso para la formación de una industria de género en el país, como película resulta bastante pobre y fácilmente olvidable. Al igual que como pasó con 28 semanas después (2007), estamos ante una cinta mediana que ha recibido un bombo desproporcionado únicamente porque su director es español. Eso no hay quien me lo quite de la cabeza.

publicado por Hombre Lobo el 29 octubre, 2007

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