Una buena película a pesar de sus muchos referentes, pero ni mucho menos es la maravilla que han pretendido vendernos con su bombardeo promocional.

★★★☆☆ Buena

El Orfanato

Producida por Guillermo del Toro, la trayectoria recorrida hasta el momento por El orfanato antes incluso del beneplácito del público ha sido verdaderamente espectacular. La película, dirigida por un director novel como Juan Antonio Bayona y protagonizada por Belén Rueda en el papel principal, acompañada por Fernando Cayo, Géraldine Chaplin, Roger Príncep y Mabel Rivera fue, primeramente, escogida para inaugurar la presente edición del Festival de Sitges y, hace apenas unos días, nombrada candidata oficial a los Oscar en representación de nuestro país.

El orfanato cuenta la historia de Laura, una mujer que regresa con su familia al orfanato en el que creció de niña con la intención de abrir una residencia para niños discapacitados. El nuevo entorno despierta la imaginación de su hijo, que comienza a dejarse llevar por juegos de fantasía cada vez más intensos. Éstos van inquietando a Laura cada vez más, hasta el punto en el que llega a pensar que hay algo en la casa está amenazando a su familia. A ella le ocurre algo extraordinario y, a pesar de que es una mujer con unos principios muy claros, su universo se tambalea poniendo en duda todo aquello en lo que creía…

¿Tanto bombo y platillo merece El orfanato? Lo cierto es que no.

La película, a pesar de tener una bella factura, no ofrece absolutamente nada que no hayamos visto ya una y mil veces, entremezclando una trama con ecos a películas como Poltergeist, La isla de los muertos o incluso, por qué no, White noise, una estética hitchcockiana y localizaciones en la línea de películas como The haunting. Pero, sin duda alguna, si hay una película cuya comparación resulta odiosa con la ópera prima de Juan Antonio Bayona, ésa es Los otros. Y es que El orfanato no puede dejar de recordarnos en muchos aspectos a esa genialidad de Alejandro Amenábar, pues bebe ávidamente de ella tanto estética como argumentalmente.

Comparaciones odiosas aparte, uno debe reconocer ciertos méritos de El orfanato.

Como decía, la película posee una bella factura, si bien carece del dramatismo que muchos habían augurado y que, supuestamente, la convertía en algo más que una simple película de terror sobrenatural. Por otro lado, Belén Rueda realiza una actuación notable, eirigiéndose como alma de la película, en gran medida porque el resto de interpretaciones no dejan de ser casi anecdóticas, como la de Géraldine Chaplin, que debe aparecer a lo sumo en diez minutos de metraje en una secuencia que, bromas aparte, parece extraída de Cuarto Milenio.

Aunque, para un servidor, el mayor problema de El orfanato es su falta de personalidad, y es que la película ha sido realizada de un modo tan académico, tan ortodoxo, que cualquiera podría haber firmado el título, en especial el propio Guillermo del Toro. Además, añadir que la película de Juan Antonio Bayona no llega a crear en ningún momento verdaderos momentos de tensión, salvo en ocasiones puntuales gracias a ciertos giros siempre consabidos pero efectistas y, como suele ocurrir con este tipo de películas, a falta de veinte minutos de metraje uno ya puede llegar a intuir cómo va a finalizar la historia.

En fin, una película recomendable, pero que no aporta ninguna novedad.

Le doy un 6’5 sopbre 10.
publicado por Oscar Martínez el 15 diciembre, 2007

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