El cometido de esta peli no era más que entretener, sin moralinas evidentes, lo que esta película consigue por completo, al estilo de un episodio de “Patoaventuras”.

★★★☆☆ Buena

Basil, el ratón superdetective

Que no todo va a ser cine sesudo, emocional, dramático y grandilocuente… bueno, vale, normalmente ya no lo es. Reconozco que mi espíritu infantil me lleva muy a menudo por la aventura disparatada y bonachona o por el terror más rocambolesco. Así que haciendo honor a mi universo, este finde ha caído una de Disney de las antiguas, de las menores y además que no había visto. Arrepachingados en el sofá nos hemos metido al cuerpo “Basil, el ratón superdetective”.

Eran otras épocas. Normalmente, una película menor de la Factoría de Sueños como esta, hubiera salido directamente al mercado del DVD, con un tratamiento mucho menos cuidado, un guión sonrojante y probablemente ideada por señores de traje y corbata que se hubieran olvidado ya de cómo va aquello de soñar. Pero allá por 1986, cuando las aventuras del detective Basil de Baker Street salieron a la luz, todo era mucho más fácil para Disney.

Su hegemonía era indiscutible y aún había algún dibujante o guionista con ilusión por hacer las cosas bien. Las cosas no tardarían en cambiar y los cerebros más brillantes de la casa acabarían emigrando hacia nuevas compañías, pero todo eso estaba por llegar.

Para esta ocasión, Ron Clements, guionista y director de “La sirenita” o la genial “Aladdin” (una de mis preferidas de largo), adapta la novela infantil de Paul Galdone que relata las aventuras de un ratón que vive justo debajo del famoso detective inglés Sherlock Holmes, viviendo una especie de vida paralela.

Hasta él llegará una ratoncilla que ha perdido a su padre, secuestrado por un vil murciélago con pata de palo. Así que ayudada por el doctor Dawson, un cirujano recién llegado a la ciudad, encontrarán al sagaz Basil, con el que acabará haciendo equipo. Pero el murciélago no es la cabeza pensante del rapto del ratón, sino que detrás se esconde el malvado profesor Ratigan, archienemigo de Basil, con un siniestro plan destinado a gobernar a todos los ratones de Inglaterra.

Como decía al principio, eran otros tiempos, sin tanta corrección puritana, donde los dibus buenos fumaban en pipa (¡sacrilegio!), los malos se cargaban personajes sin contemplaciones (¡doble sacrilegio!) y el cometido de una peli no era más que entretener, sin moralinas evidentes, lo que esta película consigue por completo, al estilo de un episodio de “Patoaventuras”. Una ocasión para desconectar el ojo crítico y disfrutar de aventuras simples y directas.

Evidentemente no es comparable a las grandes superproducciones de Disney pero sí mucho mejor que algunos subproductos que aparecen en los cines hoy en día y que equiparan a los chavales al nivel intelectual de una lombriz de tierra, véase “El espantatiburones” o la infumable “Ratonpolis”, que no conseguí acabar de ver.

Así que, fin de semana Disney que no acabó aquí. Nuestro límite para los buenos sentimientos y el exceso de azucar es insondable y acabamos el domingo deseando hacer nuestra buena acción del mes o inscribiéndonos en los Jóvenes Castores.

En la próxima crítica, más aventuras pseudo-animadas de buenos sentimientos. ¿Podréis resistirlo?

Lo mejor: Ese aire al Disney de antes, sin moralina evidente, con el único cometido de entretener.
Lo peor: Por ser una película menor, el guión es bastante plano.
publicado por Heitor Pan el 7 enero, 2008

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