El ritmo de la película decae a medida que se agrandan las mentiras, y con él lo hace el interés del espectador, que ante tanto giro argumental no cesa de prever el final sorpresivo de la película.

★★★☆☆ Buena

Interview

El proyecto que se está llevando a cabo en Hollywood bajo el nombre de Triple Theo pretende hacer un homenaje a Theo Van Gogh tras su muerte en manos de un fundamentalista islámico. La lucha que Van Gogh llevó a cabo a favor de la libertad de expresión dio forma a gran parte de su filmografía holandesa, pero siempre quiso dar el salto y ver llegar su obra traducida al inglés a las salas de todo el mundo. Hollywood, dentro de esa ansia de remakes y escondiendo esa nulidad creativa bajo un (¿falso?) homenaje al director holandés, decide poner en marcha este proyecto recopilando tres de las obras de Van Gogh: 06, Blind date e Interview, primera pieza de este proyecto que dirige y protagoniza Steve Buscemi.

Poco o nada hay que decir de una película concebida como réplica a una ya existente que además, por no ser nada original, sigue incluso el sistema de rodaje de Van Gogh, quien rodaba sus películas como si de teatro filmado se tratara usando tres cámaras: una para cada actor y una en plano maestro. De esta forma, en esta americanizada versión de Interview (me niego a llamarla versión internacional) no queda lugar para la innovación y lo único que le queda al espectador es gozar del magnífico duelo interpretativo que nos brindan los actores.

Es precisamente en ese campo donde Interview (como tantas otras películas basadas en guiones teatrales –La extraña pareja o La huella, en su primera versión o en el remake de este mismo año- ) juega su mejor baza. Steve Buscemi se reserva el papel del periodista que, tras un traspiés periodístico, es renegado a segunda línea al encargarle una entrevista con una actriz de culebrones. Sienna Miller interpreta a Katya, esa actriz de segunda que le pondrá las cosas no tan fáciles al entrevistador prepotente. El duelo psicológico entre los personajes no se centra tanto en el diálogo rápido e inteligente (tan típico de los duelos entre personaje de cine negro –algo que aunque sólo sea en el planteamiento, Interview toca de refilón) como en el engaño continuo de un personaje al otro haciendo de su relación una ratonera en la que ambos buscan encontrar la salida antes que el otro. Desconfianza, orgullo y ese lado oculto que todos queremos reservarnos es lo que ambos personajes pondrán y quitarán de la mesa en un juego de engaños, mentiras y medias verdades que, si no fuera por lo interesante del duelo interpretativo se quedaría en una película algo tediosa y aburrida.

El ritmo de la película decae a medida que se agrandan las mentiras, y con él lo hace el interés del espectador, que ante tanto giro argumental no cesa de prever el final sorpresivo de la película. Un final algo naïf y populista en su mensaje, que nos recuerda que las apariencias engañan y que nadie es lo que a simple vista parece. Algo que viniendo de quien viene nos puede parecer simplista. Quizás deberemos esperar a ver la trilogía entera para valorar si esta primera parte de Triple Theo toma un giro como lo hacen sus personajes y acaban por sorprendernos, esta vez de verdad.
publicado por Monica Jordán el 10 enero, 2008

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