Donde la hipocresía gana la batalla de lo moral.

★★☆☆☆ Mediocre

La vida sin Grace

"Grace is gone" empieza con una escena de pseudo-desnudo emocional de mano de un grupo de mujeres cuyos maridos son soldados en la guerra de Iraq. La ligereza de su discurso (recuerdan entre risas el adiós sexual que le dieron a sus hombres) y la aparición en pantalla de un John Cusack serio, con aspecto demacrado, apuntan a un trato del film bastante irónico: se nos va a hablar de algo duro pero usando la bandera del humor…, o eso puede parecer. La ruptura de este supuesto discurso irónico nos viene no tanto por la inminente noticia de la muerte de la mujer de Stanley (Cusack) y su dolida reacción sino con los acordes de la música que Clint Eastwood (sí, el director, el actor, el productor, el ya omnipresente Eastwood) compuso especialmente para Grace is Gone. Acordes digo, que dan dos vueltas de tuerca de más al melodrama llegando a convertirlo (gracias también a algunas decisiones de dirección) en una historia lacrimógena más.

Y es que "Grace is gone" se consume en su autoconmiseración a medida que avanza y se lleva consigo a sus personajes. Stanley se nos presenta ya desde el principio desde el punto de vista de quien señala al fracasado: trabaja en una tienda sin ambición, sufre de una importante cojera (metáfora de la falta de estabilidad que le provoca la ausencia de su mujer), no sabe cómo dialogar y esconde todas sus faltas (incluida la de no formar parte del ejército) bajo una falsa sensación de seguridad que raya el despotismo. Es un alma perdida en el caos mientras predica la vida recta que le enseñaron los marines. Sin duda, así lo ve el director (James C. Strouse) y así quiere que lo veamos los espectadores a través de sus angulares anamórficos y las ráfagas de planos en estancias vacías: Stanley está solo y sumido en el caos de quien no sabe cómo enfrentarse a una situación.

El dilema de Stanley (un Cusack de lo menos expresionista pero de lo más expresivo) no es otro que dejar de ser uno para convertirse en el líder de un clan al que no sabe cómo dirigirse, es decir, sus hijas. Huyendo del momento del enfrentamiento en el que tenga que decirle a las niñas que su madre ha muerto, decide iniciar un viaje que le servirá para ganar tiempo, tomar confianza y como medio de crecimiento personal (¿qué son sino los viajes en el cine?). Durante todo ese trayecto, los momentos melodramáticos se irán apareciendo (especialmente entre la hija mayor -Heidi- y su padre) y serán aligerados por Dawn (la pequeña) quien se ocupará de restar dramatismo al conjunto de la película. Un tándem perfecto para preparar al espectador para dejar ir la lágrima en el momento álgido: la conversación entre padre e hijas.

Es justo ahí donde Strouse se deja vencer por la hipocresía y no puede ocultar que es un director debutante. En plena conversación entre Stanley y sus hijas, el director toma la decisión de mostrarnos sus caras en primer plano para quitar el sonido a media conversación, sin duda con la intención de darles a sus personajes un momento de intimidad. ¿Pero no resulta hipócrita mostrar media conversación y dejar al espectador con los rostros de las niñas llorando desconsoladas? ¿No hubiera sido menos pornográfico emocionalmente retirarse justo al inicio y dejar a los tres un lugar de intimidad real? La dubitación de Strouse queda más que clara en la dualidad de su decisión: quedarse con su cámara en el centro de la acción pero tapando los oídos del espectador; veo pero no escucho. Es en ese instante cuando una se pregunta dónde estaba el consejo sabio de Eastwood en el momento de filmar esa escena. Quizás Strouse no vio "Million Dollar baby" y no aprendió del compositor de su película que la ética y la moral en el cine comienzan en el punto de vista que toma la cámara. Y de eso Eastwood, sabe un rato.

Lo mejor: John Cusack y las dos niñas actrices.
Lo peor: Su espíritu populista.
publicado por Monica Jordán el 20 enero, 2008

Enviar comentario

Leer más opiniones sobre

muchocine 2005-2019 es una comunidad cinéfila perpetrada por Victor Trujillo y una larga lista de colaboradores y amantes del cine.