Un personaje real de un cómic realista, interpretado por una acertada Ellen Page en este simpático e incontestable relato de iniciación, compuesto por retales de un traje elegante, aunque con ánimo de destacar.

★★★★☆ Muy Buena

Juno

Lúcida y divertida, Juno es la ‘otra comedia adolescente’, la que no deja en mal lugar a los jóvenes, resulta más real –a pesar de la abrumadora carga presuntuosa de los diálogos-, convence con su mezcla de tono agridulce y picante y, sobre todo, sorprende.

Que nadie le ponga la etiqueta de producto ‘indie’, en la senda de Pequeña Miss Sunshine, porque eso no puede más que lastrar el devenir de esta atípica cinta. Lo de atípica viene por ser deliciosa y acertadamente irreverente –algo menos que Ghost World, por situarla en algún punto- en una época en la que sólo de cuando en cuando se atisba un oasis en medio de un desierto lleno de arena insulsa.

El personaje de Juno y sus problemas –y su capacidad, o no, para resolverlos- articula un relato sazonado con un toque justo de amargura y en el se saborean ciertas gotas de brillantez. El plato, un entrante sustancioso y original, se presenta salpicado por muestras de una galería de seres un tanto estereotipados aunque idóneos para sustentar el viaducto entre los dos mundos por los que transita Juno en el camino que va desde la inmadurez lógica y aprehendida, hasta la tierra en la que, o eres adulto… ¡o eres adulto!

Nuestra compañera de viaje tiene ese halo atractivo de chica sabionda, un punto repelente –muy seductor, por cierto- al creerse un tanto superior, aunque presuma de no hacérnoslo creer… Por eso y muchas otras razones, Ellen Page está exultante en un personaje creíble, mucho más que el de la ‘lolita-caperucita’ de Hard Candy, que resultaba algo forzado –exigencias de guión, por supuesto-. Hay que apuntar que no son comparables estos loables trabajos: en Juno, el personaje de Page -con un sentido de la ironía mucho más trabajado- recuerda a la niña que fue Natalie Portman en Beautiful girls y maduró hasta convertirse en la protagonista de Garden State (Algo en común).

Jasón Reitman, director de la curiosa Gracias por fumar, y Brook Busey-Hunt (alías Diablo Cody), ex stripper y voz de línea erótica metida a escritora, han acertado con esta mirada a la aventura de crecer. Nadie considerara Juno un trabajo al uso, sino una demoledora fábula sobre intensidades y caminos que, aunque más largos, son más llamativos y enriquecedores que los atajos comunes. En definitiva, estamos ante una propuesta que echa sal a eso de que la vida te juega malas pasadas, algo que tampoco es que nos coja de improviso. Ahora bien, que la gracia de la vida está en vivirla con intensidad, siendo un poco insolente si te dejan, lo sabemos, aunque pocos se atreven a ponerlo en práctica.

publicado por Daniel Galindo el 3 febrero, 2008

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