Ha vuelto la mejor versión de los Cohen, con una película plagada de esas cosas que, cuando ellos se ponen, les salen tan bien y que tanto me gustan.

★★★★☆ Muy Buena

No es país para viejos

Pues aquí tenemos al típico tipo, soldador para más señas, destinado a pasar sin pena ni gloria por este mundo, que de pronto se encuentra en medio de un fregado y con un maletín con dos millones de euros encima. No duden que los verdaderos dueños del maletín querrán recuperarlo y encargarán los servicios de un particular asesino a sueldo (el de los huevos de oro que se está llevando todos los premios de calle) con evidentes problemas de autocontrol y un peinado como si lo hubiera lamido una vaca. 

¿Que decir de los Cohen? Películas como Arizona Baby, Barton Fink, El gran salto, Fargo o El gran Lebowski siempre estarán en mi lista de películas favoritas, y a pesar de que otras como O brother (que me aburrió), Crueldad intolerable (que no me gustó) o Ladykillers (que algunos catalogan como obra menor pero que para mi es, directamente, una mierda pinchada en un palo) no me gustaron, siempre que los Cohen estrenan algo, mi primer impulso suele ser el de correr (cual gacela, recuerden) hacia el cine más cercano. Y es que últimamente corrían malos tiempos para estos genios que, por suerte, con esta No es país para viejos, parece ser que consiguen remontar el vuelo. ¡Y que dure!

 

Resulta muy difícil ver esta nueva película sin acordarse uno, sentado a oscuras en la butaca de la sala, de la gran Fargo, por más de un motivo: Esos amplios paisajes (eso si, tienen que cambiar la nieve por desierto), esas carreteras interminables, ese maletín con dinero, ese policía de pueblo (de femenino a masculino), esas dosis de sangre y violencia… Lo bueno es que a pesar de lo dicho, las similitudes terminan aquí y las dos se pueden disfrutar de forma absolutamente independiente. No es país para viejos es una película brillante en algunos momentos, con escenas buenísimas (que acostumbran a coincidir con que los protagonistas se encuentran en habitaciones de Motel) que consiguen tenerte en tensión y con los ojos clavados en la pantalla, con unos personajes muy Cohen que consiguen atraparte (Javier Bardem, aparte de hacer un papelón, debería estar agradecido el resto de su vida a los Cohen por el caramelo de personaje que le han ofrecido), con un buen guión y con unos diálogos que, a pesar de ser escasos durante ciertos tramos de la película, cuando aparecen resultan geniales (a pesar de que el diálogo hacia el final de Tommy Lee Jones con el viejo de la cabaña no lo acabo de pillar y no entiendo muy bien que pinta en la peli) y con un tempo que empieza como adormecido pero que va en aumento consiguiendo momentos de auténtica velocidad crucero.

 

Resumiendo: Ha vuelto la mejor versión de los Cohen, con una película plagada de esas cosas que, cuando ellos se ponen, les salen tan bien y que tanto me gustan.

Lo mejor: El personaje de Javier Bardem.
Lo peor: El diálogo final de Tommy Lee Jones con el viejo de la cabaña.
publicado por Jefe Dreyfus el 15 febrero, 2008

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