“Cloverfield” es una película de puro entretenimiento sobre algo monstruoso que se carga la ciudad de Nueva York y, vista así, funciona. No es una joya, pero funciona.

★★★☆☆ Buena

Monstruoso

De unos años a esta parte se ha puesto de moda la realización de películas cuya trama va más allá de la propia película. Cintas que ven desarrollado parte de su argumento en cómics, cortometrajes o en internet y que pretenden con ellos, no sólo crear un universo propio sino, sobre todo, atraer la atención del público.

En el último año no creo que ninguna lo haya conseguido de forma más espectacular que este “Cloverfield” (Monstruoso) del que llevamos hablando ni se sabe cuanto tiempo. Tan bien lo han hecho que incluso tras el estreno se siguen estableciendo hipótesis sobre el origen de la amenaza, frases que se escuchan en la película y que al revés dicen otra cosa, presuntos logos de compañías que aparecen en “Perdidos“, la comentadísima imagen final, etc…

Se hace así realmente complicado juzgar la película aislándola de todo lo que la rodea porque, a fin de cuentas, todo forma parte del “producto de la industria del entretenimiento” que realmente nos están vendiendo.

Como historia “Cloverfield” (Monstruoso) no ofrece nada nuevo. Comienza con unas escenas introductorias, que no se me hicieron tan largas como algunos dicen, en las que se nos presentan a unos personajes más o menos simplones. Se está celebrando una fiesta de despedida en honor al protagonista ya que se va a Japón con una estupenda oferta de trabajo. Por supuesto, con lo que no cuentan es con la posibilidad de que “algo” ataque Nueva York esa noche y quede registrado en el vídeo que están realizando de la despedida, que es la excusa argumental para presentarnos toda la acción en plano subjetivo y cámara en mano.

Es un punto importante así que no puedo dejar de mencionarlo. Este tipo de cintas con cámara subjetiva tienen siempre un punto débil y es la justificación de la grabación. Si en la reciente “[REC]” todo se explicaba por la profesionalidad de unos periodistas “obligados” a contar lo que está sucediendo, en “Cloverfield” dicha necesidad se nos antoja como superficial y uno no puede dejar de preguntarse por qué en determinados momentos no sueltan la cámara y salen corriendo despavoridos como la situación requiere.

Se podría discutir ampliamente sobre si la cámara con la que están grabando registra en sonido 5.1 o si eso es un error voluntario de los autores para darle mayor espectacularidad (lo cierto es que lo logran). También me queda la duda de si es posible hoy en día que en mitad de una grabación aparezcan trozos de una grabación anterior. Sobre todo si, tal y como se puede ver en la primera escena, el soporte es una tarjeta SD.

Pero creo, sinceramente, que todo eso no tiene demasiada impotancia y que Matt Reeves, Drew Goddard y J. J. Abrams, director, guionista y productor respectivamente, ya pensaron en ello y si no lo solucionaron fue, o bien porque no les parecía importante o bien porque sabían que daría que hablar en internet. Publicidad gratuita, ahí radica parte de la clave del éxito.

Decía, disculpad si divago, que todo eso no tiene la menor impotancia porque el producto funciona. No sé si es una película exactamente o un experimento o una mezcla de ambas, pero funciona. A nivel promocional por motivos evidentes y a nivel cinematográfico porque me pasé una hora y media entretenida y queriendo saber lo que pasaría a continuación.

Es cierto que las interpretaciones no son nada del otro jueves pero es que… ¿qué esperábais? Una “cosa” se está cargando Nueva York. Es lógico que no haya tiempo para grandes monólogos ni momentos intensos dramáticamente. Solo hay tiempo para correr y tener miedo. Eso es lo normal y contar con actores “importantes” o actuaciones brillantes hubiese distraido al público. Si no vemos a los protagonistas como gente corriente, lo de la cámara subjetiva no funciona. Nadie se creería a Al Pacino rodando la destrucción de Nueva York con una cámara de video. No sé por qué pero es así.

Como digo son 90 minutos de cine de entretenimiento que nos dejará en el recuerdo alguna frase realmente estúpida, quizás se han pasado pero tampoco tendría mucho sentido una frase brillante en una situación así, y algún momento de cine muy inteligente como el del asalto a la tienda de electrónica en el que, en pocas imágenes pasamos de ver el horror en directo de la calle, lo que sucede en la tienda y lo que sucede en otra parte de la ciudad a través de los televisores de la tienda. En planificación esta película se merecería un 10.

Respecto a las discusiones que se han producido en algunos blogs y revistas especializadas sobre si estamos ante una lección de metalenguaje cinematográfico… en fin… a mí me da que la gente quiere ver más de lo que hay y quedar como el más listo de la clase. “Cloverfield” es una película de puro entretenimiento sobre algo monstruoso que se carga la ciudad de Nueva York y, vista así, funciona. No es una joya, pero funciona. Nunca esperé otra cosa y me alegro de, al menos, no haber salido decepcionado del cine.

Valoración final: 6 sobre 10.

publicado por Jeremy Fox el 19 febrero, 2008

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