Una película que pese a tener un buen tema de partida acaba siendo algo que en realidad no es: una novedad. Y con un final que horrorizará a muchos y escandalizará a otros, pero que sea como sea, no dejará a nadie indiferente.

★★☆☆☆ Mediocre

Waz

El thriller es un genero difícil. Cuesta innovar y sacar buenas ideas para ello. Siempre que una película de este calibre se estrena es inevitable sacar odiosas comparaciones. Waz no es una excepción. Es una mezcla de Saw y de Seven, si, pero el problema es que se queda a medias. Una película que pese a tener un buen tema de partida acaba siendo algo que en realidad no es: una novedad. Y con un final que horrorizará a muchos y escandalizará a otros, pero que sea como sea, no dejará a nadie indiferente. Os lo aseguro. Básicamente Waz es un film radical sobre el amor. Un film que basa su tema central en la ecuación de que el genetista George Price formuló en 1964. Una ecuación que desmentía la existencia del altruismo en la naturaleza.

Pues bien, después de un desafortunado “altercado”, un asesino, bueno, mejor dicho asesina, decide basar su existencia en dicha ecuación. Una asesina que ofrece a sus víctimas una elección simple: mata a la persona que amas o serás torturado hasta que mueras. Y los encargados de investigar las “repentinas” muertes que se generan son el detective Eddie Argo que ha estado durante muchos años en la primera línea de la depravación  y brutalidad humana al trabajar en un distrito policial sitiado por el crimen; y su nueva compañera, Helen Wescott, la novata de turno que no tiene nada que ver con todo ese mundillo oscuro. Leyendo solo esto se podría decir que es una buena sinopsis e incluso que te entran ganas de ver la película, aunque sólo sea por saber que la comparan con dos grandes como Saw o Seven.

Pero luego ves que las semejanzas entre los filmes son muy pocas, y solo se parecen en lo mismo: la violencia. Así pues, me lanzo a la piscina y digo que Waz es una mezcla de Hostel y Brokeback Mountain. Si, habéis leído bien, Brokeback Mountain…  Nada más empezar la película (sin tener créditos iniciales ni nada) lo que más te choca es la dirección y la fotografía.  El director Tom Shankland ha decidido usar principalmente cámara en mano. Una buena idea para enfatizar el dinamismo y la posible tensión del film, pero que no deja de ser mareante al principio, ya que abusa bastante de dicho recurso. Menos mal que luego te llegas a acostumbrar e incluso a agradecerlo. Cámara en mano y planos cerrados. Unos planos cerrados que también me han gustado mucho y que quedan muy bien. Al menos es una forma de enfatizar los detalles que se sale fuera de los cánones estandarizados que vemos en otras películas. Y otra cosa más. La película está rodada en cámara de alta definición. Vamos, que se nota en pantalla la estética que le han querido dar, y yo aplaudo la idea. Así si juntamos lo de cámara en mano, los planos cerrados y la alta definición, todo, consiguen robar la realidad de tal forma que el espectador siente todo tan visceral a través del intenso y emocionante “viaje” que toma el protagonista. Y eso es lo mejor de la película, la verdad, todo ese conjunto. Y si me apuras, también los créditos, que son, ahora si, al estilo Seven. 

El reparto? Stellan Skasgard, lo hace muy bien, y sabe perfectamente interpretar a un policía de los de antaño que está curtido en todo. Tiene una manera única  de transmitir pensamientos, secretos y sentimientos haciendo muy poco. Vamos, que es un actor que queda bien en pantalla, y sobretodo, lo más importante: te lo crees. O al menos antes de ver el final…Melissa George, su compañera femenina, ya no lo hace también. Aunque interpretando a la típica compañera novata no puedes dejarte la piel, eso si, capta perfectamente el lado empatico del personaje. Lo peor del film? En general el guión es bastante flojillo y los personajes dejan bastante que desear. Eso si, el motivo por el cual la asesina hace lo que hace y la ecuación de Price, todo eso, es (como he dicho) un buen punto de partida. Pero lo que el director hace a lo largo de 100 minutos no es sinó desmejorar un buen tema que podría haber llegado a ser algo, y al fin y al cabo la violencia es el principal protagonista a lo largo de esos minutos, que a muchos, se les hará largos. Y el final….. 

Ese final, que no dejará a NADIE indiferente. A NADIE. Pero, eh! Original y poco previsible es un rato, porque tal giro de guión lo podría firmar el mismísimo M. Night Shyamalan, pero acaba teniendo un toque del más puro estilo de Pedro Almodóvar. Y con ese final, para mi se acaban de cargar la película. Si de alguna manera la película podría ser pasable, con ese final no lo consigue. En resumen, otro thriller más que intenta innovar, y que pese a su genial dirección y fotografía y de su más que polémico/original final, no llega a donde se pretendía y se queda a medias. Posiblemente sólo guste a los que quieran ver sangre, dolor y mucha violencia sin pensar en otra cosa. Eso si, Homófobos abstenerse.

Lo mejor: La dirección y la fotografía. Stellan Skasgard.
Lo peor: La debilidad del guión y ese final....
publicado por Alex Baldoví el 21 febrero, 2008

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