Es una obra tan íntima y personalisíma de los hermanos Cohen que muy difícilmente logra que toda clase de público pueda conectar con ella.

★★☆☆☆ Mediocre

No es país para viejos

Solo basta con detenerse un instante a pensar en el significado implícito que tiene el título de esta película para hacernos una idea global de su esencia; sea cual sea su traducción al español Sin Lugar Para Débiles o No es país para viejos. Lo primero que se viene a la mente con este título y sabiendo que es un drama, es la lucha y reflexión de viejos sobre jóvenes, de fuertes sobre débiles en la cruel carrera por definir quien finalmente se impone. Pero después de haber visto esta multiganadora película, lo primero que ahora se me viene a la mente es “desilusión”. Mejor Guión Adaptado, Mejor Película del Año, Mejor Actor de Reparto y Mejor Dirección fueron los galardones que la hicieron la gran triunfadora de la noche en los pasados premios Oscar.

Los hermanos Ethan y Joel Cohen dicen los que conocen palmo a palmo su filmografía, se destacan por el gran estilo minimalista de sus obras, estilo que también se evidencia en esta ocasión, no solo por la fotografía, la ambientación y el vestuario que son resueltos de forma sencilla, sino también por la historia que en la mayoría del tiempo carece de sentido profundo. Por tal razón, lo que podría confundirse como un drama inteligente, que pretende hacer pensar al espectador, no es más que una secuencia de hechos que deja a la imaginación, intución y/o especulación el resto de acontecimientos que en ella suceden y que la dirección de estos dos hermanos no les interesa develar. No Country For Old Men es una película extremadamente íntima que esconde, a propósito, el marco histórico de sus personajes, lo que para mi es su mayor defecto, pues crea una barrera de afinidad difícil de romper entre un público promedio.

Para mi la historia se resume en tres pasos: 1. Un hombre honesto que encuentra un dinero ilegal (2.4 millones de dólares) 2. Persecución por atraparlo y 3. Reflexión/Pesadumbre de un “héroe” por solucionar el conflicto, para de contar. Estas son las cartas con la que se pretende convencer, pero que a la final no resultan tan así. La trama se deriva en escaso suspense, se torna lenta, es arrítmica, lo que le da una cierta monotonía con la que no me pude conectar.

Tommy Lee Jones con su personaje, es sin duda el alma de la historia, es el polo a tierra y el punto de inflexión dentro de este thriller lleno de matones que aparecen y desaparecen sin mucha explicación. Por otra parte, Kelly Macdonald también aporta su grano de arena en esta cinta, al caracterizar a una esposa texana muy cercana a la realidad, destacándose la imitación del acento de la región al igual que la auténtica actuación de Josh Brolin. Y pues finalmente la actuación de Javier Bardem que sin duda es sólida, fría, calculadora, inquietante, con una voz siniestra pero que tampoco resultó tan impactante para mi gusto personal, pero que con los nominados dentro de esta categoría este año, no discuto que Bardem representó la mejor carta. También era de suponer, porque a través de la historia de los Oscar, la Academia ha tenido una debilidad por reconocer aquellos personajes profundamente oscuros y tenebrosamente malos.

Lo mejor: El personaje de Tommy Lee Jones.
Lo peor: El guión.
publicado por Sandra Ríos el 6 marzo, 2008

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