Las escenas de acción están mal filmadas, son incomprensibles y algunas están hasta mal editadas (o no editadas con entusiasmo suficiente); la partitura de Carter Burwell suena como salida de una película clase B o una serie de TV barata sobre asesin

★★☆☆☆ Mediocre

Crepúsculo

La cosa es así. Tenemos a una chica hermosa, apropiadamente llamada Bella (la bellísima Kristen Stewart) que se muda a un pequeño pueblo para vivir con su padre, un jefe de policía (Billy Burke). Bella va al colegio, es la ‘chica nueva’, el nuevo juguete. De repente, un chico buen mozo –fachero, si les parece más apropiado también- con el nombre Edward (Robert Pattinson) aparece y le salva la vida de una manera que no parece humana. Bella no entiende, y se fascina con Edward, quien esconde un secreto que todos conocemos. 

Una historia como esta podría pasarle a cualquiera de ustedes hoy, dejando de lado todo lo que no es humano, porque Edward es un vampiro, y eso cambia las cosas. “Crepúsculo” está basada en una famosa novela escrita por Stephenie Meyer, mucha gente fue a verla por esto y por esa misma razón irán a ver la segunda parte, ya terminada si no me equivoco. Considerando el hecho de que la novela debe ser ‘condensada’ para la pantalla, la guionista Melissa Rosenberg hizo un trabajo bastante ambiguo; si tomamos en cuenta que en el desarrollo de una historia de amor adolescente incluyó frases como “eres mi vida ahora, Bella” y a la vez tuvo el nervio para poner cosas del estilo de “eres como mi marca personal de heroína”. ¿Quién diría tal cosa? Un vampiro, podrían responder, si pretenden defender la escritura del film.

Mientras que todo bien podría ser culpa de la misma novela (que no leí pero escuché que era lo suficientemente floja), es cierto que la película desarrolla su trama a las apuradas, y sentimos siempre que nos estamos perdiendo un número importante de conversaciones entre los muy interesantes personajes principales. Pattinson (ahora un galán que consiguió el papel de su vida) y Stewart (una de las mejores actrices de su generación) trabajan bien juntos y su química es palpable, tanto cuando transmiten que quieren estar juntos como cuando nos hacen ver lo contrario. En este aspecto en particular, la directora Catherine Hardwicke saca lo mejor de la película.

Hardwicke dirigió la fantástica “Thirteen”, por lo que conoce de angustia adolescente. Sin embargo, esta vez todo está más enfocado: la cámara mostrando únicamente los ojos de los personajes, enfatizando sus miradas. El hecho de que Edward es un vampiro y Bella no puede tenerlo tan cerca parece ser el centro de la atención de Hardwicke y, como si quisiera mostrar el deseo sexual adolescente –y eventualmente la abstinencia- como un tópico importante del film (lo mezcla con el sacrificio amoroso, pero se vuelve innecesario y cansador porque las imágenes lo dejan claro), filma la escena más caliente del film con respiraciones y alientos profundos y luces tenues, terminándola en nada. 

Si miran las escenas de acción -peleas entre los vampiros y otras criaturas- entenderán también que esa parte del film no era el interés más importante de Hardwicke. La cámara nerviosa e inquieta que el cinematógrafo Elliot Davis desarrolló y que tan bien le funcionó a la directora en su primer film, ahora parece fuera de lugar. Las escenas de acción están mal filmadas, son incomprensibles y algunas están hasta mal editadas (o no editadas con entusiasmo suficiente); la partitura de Carter Burwell suena como salida de una película clase B o una serie de TV barata sobre asesinatos y –quizá- vampiros.

Al menos Hardwicke no dirigió la secuela (quizá vuelva a lo que hace mejor, llevándose consigo a todos sus actores usuales –están todos en esta película-) y al menos “Crepúsculo” es mejor que “Jumper”, por poner un film desastroso basado en alguna otra novela de ejemplo (y porque, casualmente, también Kristen Stewart tiene una corta aparición). Pueden verla para algunas buenas actuaciones, o algo de diversión. Eso ya es mucho decir.

—6/10
publicado por Juan Pablo Schapira el 28 julio, 2009

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