Espléndida en su sencillez, de diálogos chispeantes y muy sana manera de ver la vida, Juno se erige, en el barbecho de la comedia dramática, como una pieza capital…

★★★★☆ Muy Buena

Juno

Que la vida iba en serio uno lo empieza a comprender más tarde: el negocio del amor impone su peaje y los adolescentes, los novatos en las artes de Venus, se entregan con angustia a la evidencia de ser padres. Lo que podría ser contado como un afilado drama a lo Ken Loach o un folletinesco o cursi fascículo de la decadencia de la vida burguesa y de la familia como nudo fundamental de la sociedad, en Juno es optimismo y es entusiasmo, si bien Jason Reitman adelgaza toda posibilidad de vestir de frivolidad su historia y deja caer en la misma línea de flotación del film contundentes andanadas de realidad, de miseria esparcida en bonitas cajas con lazo. El lienzo vital de la caústica Juno no es de esta tierra, ni siquiera podemos fijarlo como norma dentro de la sociedad en la que vivimos: su lengua viperina, su madurez, taladran la corrección política vigente, aunque todo se considere licencia del guionista y accedemos (gustosos) a encomendarnos a la fascinación de una historia muy bien contada y unos actores (todos) en sintonía con sus roles.
 
Los mismos títulos de créditos, vivaces, de un lirismo naïf y chispeante, informan sobre el tono de la cinta: Juno es una chica de 16 años ( una soberbia, una vez más tras Hard candy, Ellen Page) a la que el azar preña. Porque a Juno no la preña su bobalicón novio o amigo cercano sino el fatum, la fatalidad o la concatenación de algunas estrellas y tal vez la melodía de una canción de Belle and Sebastian.
 
Ignoro si Juno merece los galardones que posee: si el guión de Diablo Cody da para un Oscar, pero los designios y los vericuetos emocionales y políticos de la sacrosanta Institución de la Academia de las Artes cinematográficas yankee no pueden ser mesurados bajo nuestra goyesca visión de las cosas. De hecho, parte de lo aquí narrado se escora salvajemente de lo considerado normal y prudente en nuestro país: la posibilidad de dar en adopción al bebé al descubrir Juno su embarazo.
 
Para hablar sobre temas trascendentes se puede acudir a un vocabulario mínimo y manejar dispositivos cinematográficos de más apabullante factura, pero a veces se puede explicar lo complejo con palabras sencillas, como decía Juan de Mairena, y eso precisamente es lo que hace con desparpajo y frescura infinita Jason Reitman: explicar los balbuceos sentimentales de la adolescencia, falsamente representados por esta Juno lenguaraz y culta, experimentada en el trato social y consciente, a pesar de su soledad y de su incertidumbre vital, de la importancia de tomar las decisiones correctas en el momento en que la vida te fuerza a tomarlas. En eso Juno va sobrado de iniciativas joviales: toda la película es amena, sencillamente coloreada de vida, aunque la historia, muy al final, se finiquite con un arranque previsible al conflicto verdadero y, aunque sea el amor el que triunfa, se avisten los emisarios del miedo y de la rutina, todo ese aparatoso equipaje con el que afrontamos esta aventura difícil y, como decía Gil de Biedma, seria, muy seria
Lo mejor: Ellen Page...
Lo peor: Nada que pueda empañar la buena sensación que deja...
publicado por Emilio Calvo de Mora el 25 marzo, 2008

Enviar comentario

Leer más opiniones sobre

muchocine 2005-2019 es una comunidad cinéfila perpetrada por Victor Trujillo y una larga lista de colaboradores y amantes del cine.