Una película tan ingenia y optimista como su protagonista, con un buen arranque, donde los números musicales salvan una trama demasiado facilona, que va perdiendo enteros a medida que se acerca el final y se intenta poner más seria.

★★★☆☆ Buena

Hairspray

Estados Unidos, principios de los sesenta. Una chica bajita, rolliza y con el pelo más alto que Dylan de “sensación de vivir” sueña con participar en un programa televisivo de baile de la que es ferviente fan. No cabe decir que el programa está plagado de gente guapa, enrollada y con los dientes como teclas de piano y nuestra joven heroína no tendrá cabida en él. En lugar de rendirse, nuestra oronda protagonista luchará para hacerse un sitio en dicho programa, aprendiendo los pasos de baile de los negros de su instituto y convirtiéndose en todo un fenómeno televisivo. Su madre (a quien a partir de ahora pasaremos a llamar Travolta travelo) en principio no verá con buenos ojos su idea de dedicarse al baile a pesar de que no tardará en animarla, también.

 

Pregunta: ¿A alguien se le ocurre una idea menos atrayente que la de tener que ver una película que es un remake (de una película de John Waters, aunque por lo que he leido esto es más una adaptación del musical de Broodway), que entre sus protagonistas encontramos a uno de los forra-carpetas que salía en “High School Musical” y cuyo máximo revuelo ha consistido en el hecho de poder ver a Travolta interpretando a una mujer gorda? Bueno si, quizás que estos mismos actores interpretaran un remake de “Titanic” (no duden que Travolta sería Rose), pero mejor no nos liemos…

 

Lo dicho, la cosa pintaba francamente mal ya de entrada, pero a eso deben sumarle otro handicap terrible, el director, Adam Shankman, mundialmente conocido por sus obras de arte y ensayo, puras joyas del séptimo arte, del calibre de: Planes de boda, Se montó la gorda, Doce fuera de casa o Un canguro superduro. ¿Alguien da más?

 

Pero vamos a la película propiamente. A la hora de la verdad el trago no se hace tan terrible como uno se había figurado. La película, a pesar de ser de lo más facilona, consigue entretener, básicamente gracias a unos números musicales más que correctos, a la joven y enérgica protagonista (que está mucho mejor bailando que actuando, no hay color) y a un cierto punto de mala leche (en demasiadas pequeñas dosis por desgracia) que supongo deben resultar herencia directa de la película original. A esto cabe sumarle una Michelle Pfeiffer estupenda (¿no pasan los años para catwoman?) y divertida en su papel de mala, un Travolta travelo al que se le nota como pez en el agua en esto de los musicales, por mucha capa de maquillaje que lleve encima y un Christopher Walken bastante fuera de lugar, que debería plantearse muy seriamente no volver a cantar jamás en lo que le quede de vida. Lo mejor de la película (aparte de los números musicales) es su arranque, sus primeros veinte minutos, donde el optimismo que desprende la protagonista logra contagiar al espectador, pero que, lamentablemente, va apagándose lentamente a medida que la película se adentra en terrenos más peliagudos como la superación personal o el racismo, entrando en una evidente falta de ritmo (curioso tratándose de un musical), en la segunda parte de la peli.

 

Resumiendo: Una película tan ingenia y optimista como su protagonista, con un buen arranque, donde los números musicales salvan una trama demasiado facilona, que va perdiendo enteros a medida que se acerca el final y se intenta poner más seria.

Lo mejor: Su arranque y sus números musicales.
Lo peor: Las actuaciones.
publicado por Jefe Dreyfus el 18 abril, 2008

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