En esta versión de 1939, McCarey nos presenta de forma sensible, dúctil, cuidada en todos los extremos exquisita y extremadamente romántica, una preciosa historia de amor entre dos personas que, aparentemente, no pueden ser más distintas.

★★★★★ Excelente

Tú y yo (Love affair)

"Durante un viaje en barco, de Europa a Nueva York, se conocen y enamoran un joven ricachón, que está a punto de casarse con una mujer de la alta sociedad, y una joven alejada de cualquier boato de simpleza y levedad vital, que también tiene novio.
Ambos deciden darse seis meses hasta que se encuentren en el piso 102 del Empire State, lugar donde se reencontrarán y prometerán en matrimonio. Hasta entonces ella se va a trabajar lejos, como cantante de un night-club y él intenta ganarse la vida como pintor. Pasa el año y llega el 1 de junio. Ambos se dirigen, ilusionados, al susodicho piso 102. Sin embargo, un terrible acontecimiento hará que no lleguen a encontrarse".

Maravillosa película original de "Tú y yo", magníficamente dirigida por Leo McCarey, la cual volvió a rodar, de manera prodigiosa, años más tarde, con el mismo título y Cary Grant y Derorah Kerr de protagonistas.

En esta versión de 1939, McCarey nos presenta de forma sensible, dúctil, cuidada en todos los extremos (no en vano contribuyeron a ello personas como Delmer Daves en el guión, Rudolph Maté en la fotografía, y Edwar Dmytrick en el montaje),  exquisita y extremadamente romántica, una preciosa historia de amor entre dos personas que, aparentemente, no pueden ser más distintas: el ricachón, que se dedica a vivir la vida, a extraerle los mejores manjares, viajes, lujos y distintas mujeres a las que apenas hace caso y olvida de la misma. Y la señorita que ha vivido lo suyo, trabajando duramente en sitios que hubiera deseado no estar quizás, pero manteniendo intactas la honestidad y dignidad.

Cuando ambos se encuentran se atraen y enamoran.
Esta versión contiene partes prácticamente iguales que en la de los años cincuenta, y otras distintas.

Diferentes, no en el fondo, pero sí en la forma, en personajes o situaciones, así como, lógicamente, en cuanto a diálogos se refiere, en el viaje en barco. Aquí hay momentos, como el diálogo con un algo repelente niño, que no recuerdo se diera en la segunda versión, aunque no estoy seguro. Me refiero a cuando Irene Dunne ve al niño, de unos siete años, que está encaramado peligrosamente a una barandilla y le dice que tenga cuidado, que se puede romper una pierna, que a ella le pasó de niña. Entonces el niño le pregunta amablemente cómo está ahora su pierna. Ella le dice que ahora está bien, a lo que el niño le espeta: ¿Entonces, a qué el sermón?

Sin embargo, lo principal es prácticamente lo mismo, como el momento del accidente o la visita a la abuela del protagonista. Unas escenas, estas, las de la abuela, mágicas en su finura estilística y emocional, sobre todo las que tienen lugar entre Irene Dunne y la portentosa María Ouspenskaya, ambas nominadas al Óscar por sus respectivos papeles (por cierto, que la peli estuvo nominada a seis Óscars, no ganando ninguno que yo sepa).

Gran película, admirable en el fondo y forma, al igual que su magistral versión de los cincuenta. Ambas películas figuran entre mis favoritas.

Lo mejor: Su arrebatado romanticismo. Los intérpretes, la elegante y embriagadora dirección de McCarey.
Lo peor: Que haya quedado ninguneada por la maravillosa adaptación de 1957 del propio McCarey.
publicado por Iñaki Bilbao el 19 abril, 2008

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