Hay películas tan honestas que terminan conformándose con ese recorrido en el que el espectador pisa el terreno del refrito y simplemente aplaude, se sonrie y divierte por pura convención. Eso sí, siempre muy agradecido porque, hasta cierto punto, la

★★☆☆☆ Mediocre

Iron Man

Nos comentaban que el cine de superhéroes no alcanzará su master piece cinematográfica, el paradigma que despliegue todo su potencial en la escena y en el contenido simbolico-emocional (religioso, cabría añadir), hasta que el correspondiente equipo creativo consiga traducir el signo y la caligrafía del noveno arte a una nueva expresión dentro de la estilística pulp, y una expresión que contenga en su base a Homero.

Palabrería, sin embargo… Que el superhéroe no sea solo un humano que halla su razón de ser en la conciencia filantrópica y comienza a metamorfosearse de dentro hacia fuera, realización del ser en la cual la máscara, el traje, la armadura ( ya sea fisiológica o sintética) es el necesario refuerzo y signo palpable de un nuevo poder dispuesto a infringir las normas en favor de los oprimidos, sino que el heroísmo trasciende, siendo el punto de partida y la meta del desarrollo. Si en Homero los héroes lo son por designio y aprobación divina, también Tony Stark- Iron man surge como una nueva conciencia ante los abusos y el egoísmo.

Pero Tony Stark inicia su andadura construyendo la coraza y el potencial tecnológico que significa el mayor poder, antes de que el malogrado personaje que le salva la vida y con quien traba amistad en los desiertos y cuevas de Afganistán deje la "impronta" que proporciona el cambio. No desperdicies tu vida, enclave tópico e inevitable que señala la determinación por la experiencia posterior a la utilización de la "máscara" contra la guerrilla afgana. ¿Qué es Iron man ?. Nueva vuelta de tuerca a un mismo esquema, el mismo de siempre.

La película de Jon Favreau cuenta con la socarrona y sarcástica mirada de su personaje central (magnífico Robert Downey Jr.), alguien que parece no creerse a sí mismo como magnate de la mayor industria del planeta -de ahi el notable trazo irónico con el que evalúa todo lo que sucede a su alrededor- y que luego no muestra remilgos en creerse un superhéroe. Era, claro, su sino. Es solo un paso ético lo que describe la película, además echando mano de todos los lugares comunes que el cine – y en estos ámbitos concretos – ha explotado hasta la saciedad.

Película, por tanto, nada original, escueta y esquemática y previsible por culpa de sus flaquezas en el argumento. Lo que flaquea no es el desarrollo de la historia, sino su mismo corazón; el exceso de tópicos convierten a Tony Stark en otro simulacro del héroe al que la película, y el espectador curtido, aspira. Correcto desarrollo, pero demasiado mecánico y plagiador de esquemas que a su vez ya eran simulacro de ese añorado aliento épico. Queremos verdaderos superhéroes cuya grandeza y espontaneidad vayan más allá de una fórmula prefabricada.

La dirección de Favreau es tan poco arriesgada que cuando la puesta en escena parece alcanzar la elegancia del relato épico-pulp, termina simplificando el campo visual hasta ser recurso de un simple telefilme. Si ya la película, de por sí, no cuenta nada – nada que no sea la fórmula – poseyendo todos los atributos del insulso episodio piloto para una nueva saga que ahora empieza, el entretenimiento logrado durante sus dos horas de duración tiene algo de admirable. O, como dicen otras voces, hay películas tan honestas que terminan conformándose con ese recorrido en el que el espectador pisa el terreno del refrito y simplemente aplaude, se sonrie y divierte por pura convención. Eso sí, siempre muy agradecido porque, hasta cierto punto, la película triunfa incluso en su mediocridad.
publicado por José A. Peig el 1 mayo, 2008

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