Terriblemente entretenida tanto en su inicio como en su segunda mitad, tan fascinante e innovadora como controvertida y retro, pero que adolece quizá de un metraje excesivo y obviable, defecto que suele ser habitual en los hermanos Wachowski.

★★★☆☆ Buena

Speed Racer

Speed Racer es la adaptación cinematográfica a cargo de los creadores de la saga Matrix, los hermanos Andy y Larry Wachowski, del manga japonés de Tatshuo Yoshida que sería trasladado a formato anime a finales de la década de los sesenta y que llegaría a los hogares de habla hispana bajo el título de Meteoro.

La película, protagonizada por Christina Ricci, Emile Hirsch, John Goodman, Susan Sarandon, Matthew Fox, Hiroyuki Sanada, Scott Porter, Christian Oliver, Benno Fürmann y Rain, sigue las aventuras de un joven conductor de coches de carreras que aspira a obtener la gloria con la ayuda de su familia y del supercoche que le ha construido su padre.

El proyecto Speed Racer llevaba mucho tiempo en barrena: de hecho, las primeras noticias de la adaptación cinematográfica de esta popular serie animada se remontan a 1992, y por él han pasado diversos directores hasta caer en manos de los hermanos Wachowski.

Ya las primeras noticias informaban sobre un proyecto novedoso en el campo visual, y el visionado de Speed racer no hace sino confirmar dichos rumores: con una estética que oscila entre la vanguardia, el pop, el retro y ciertos aires kitsch, Speed Racer es un compendio de dos horas y cuarto de espectaculares e imposibles carreras a ritmo de videoclip, que por desgracia se ven empañadas por dos contrariedades que se encuentran muy ligadas la una a la otra: su humor eminentemente infantil y su esencia moralista en clave familiar.

Por otro lado, y ante el desconocimiento total que profeso respecto al manga original (apenas he tenido ocasión de ojear algunos fragmentos de capítulos por la red), dichos percances parecen más que justificados teniendo en cuenta la procedencia de esta adaptación cinematográfica, pero eso no justifica el hecho de que los prolíficos gags perpetrados casi en su totalidad por Sparky y su mono Chim-Chim resulten algo anodinos para el público adulto, del mismo modo que las secuencias en clave familiar con deje moralista no dejan de ralentizar de manera fatal un metraje de ritmo endiablado pero descompensado en líneas generales.

De este modo, Speed Racer es un producto de consumo rápido y espectacular factura, con unos efectos especiales que oscilan constantemente entre la perfección y cierta cutrez consentida, en un claro guiño a la época en que se emitía la serie original; del mismo modo, muchas de las secuencias de acción recordarán tanto a la propia serie (tan sólo dando un rápido vistazo a la secuencia de apertura de la serie dicho homenaje queda patente) como a productos televisivos de la época, como la mítica Batman, sin ir más lejos, en una sucesión de barridos de cámara, transiciones laterales, decorados pop, filtros psicotrópicos, sonoros puñetazos y peleas mal coreografiadas, e incluso la incorporación de puntuales fragmentos animados.

Así pues, Speed Racer es una película terríblemente entretenida tanto en su inicio como en su segunda mitad, visualmente tan fascinante e innovadora como controvertida y retro, pero que adolece quizá de un metraje excesivo y obviable en muchos casos, defecto (o no) que suele ser sello habitual en los títulos de los hermanos Wachowski.
publicado por Oscar Martínez el 6 mayo, 2008

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