un completo desastre en la cual lo único rescatable son unos primeros quince minutos diametralmente opuestos en cuanto a calidad al resto de la cinta

★☆☆☆☆ Pésima

Destino final 2

Esperando el estreno de la cuarta parte, toca reseñar la segunda de las películas de la saga empezada por Destino final (2000). Comentábamos anteriormente que, si bien el concepto de "slasher sin asesino" de la saga iniciada por James Wong me parecía bastante atractivo, la manera como está desarrollado es en general bastante pobre, al menos en la primera entrega. Esta primera secuela, Destino final 2 (2003) se estrenó tres años después (curiosamente, tres años separan cada una de las entregas) repitiendo prácticamente el mismo esquema pero con un elenco mayoritariamente nuevo. Esta vez, la premonición que perturba el plan de la Muerte la tiene una joven chica que logra salvarse a sí misma y a un grupo de desconocidos de un espeluznante accidente de carretera que tiene lugar en los primeros quince minutos de la película, definitivamente los mejores de todo el metraje.

Precisamente ese detalle es igual que en la primera parte: la intro y el accidente de Destino final 2 conforman una secuencia, una vez más, grandiosa que atrapa al espectador al instante, aunque por desgracia lo que sigue es casi ochenta minutos de uno de los mayores cúmulos de sinsentidos jamás llevados a la pantalla. La película esta vez coge un grupo aleatorio de personas de distintos contextos y edades, lo que rompe con el tono adolescente de la primera parte, y por desgracia no logra dar con la manera de unir a los personajes de forma medianamente creíble. Más aún que en la primera entrega, las peripecias de los protagonistas por engañar a la Muerte son forzadas y muy a menudo descaradamente tramposas (el guión no tiene mejor manera de introducir elementos nuevos que haciendo que la protagonista tenga constantemente "visiones" de forma completamente arbitraria y con el único objetivo de hacer avanzar la trama cuando esta se estanca), hasta el punto que nuevamente tenemos aquí al personaje de Tony Todd, que sigue tan inexplicable como en la primera parte y que parece estar en la película únicamente para otorgar una presencia siniestra más o menos porque sí.

Este personaje no es el único punto de conexión con la primera entrega, ya que en Destino final 2 vuelve a aparecer el personaje de Ali Larter, mucho más guapa ahora que no intentan engañar al público haciéndola pasar por adolescente, aunque su presencia es más bien anecdótica y, al igual que todos los otros personajes, la pobre no hace más que correr de un lado para otro siguiendo unas reglas y un "plan" que, en gran medida, los propios personajes se han montado en su cabeza. En cuanto a las muertes, estas siguen siendo el principal atractivo de la película, pero en general no están tan bien desarrolladas como en la primera parte, lo que sumado al carácter caótico e innecesariamente enrevesado del argumento, hace que la cinta sea menos disfrutable y redonda que su antecesora. No sé hasta que punto esto se deba a que el director de esta, James Wong, haya cedido la silla de director a David R. Ellis, un antiguo stuntman que debutó como director con esta película y que luego pasaría a dirigir cintas del calibre de Cellullar (2004) o Serpientes en el avión (2006). Por el bien de la saga, espero que este no sea el motivo, ya que Ellis, como ya sabemos, es también el director de la inminente cuarta parte.

Si ya con la primera tenía mis reservas, esta segunda entrega de Destino final es ya un completo desastre en la cual lo único rescatable son unos primeros quince minutos diametralmente opuestos en cuanto a calidad al resto de la cinta. De hecho, yo ya hubiese dado la saga por perdida de no ser porque la secuela siguiente, nuevamente dirigida por James Wong, recuperaría el buen paso y superaría ampliamente a sus dos antecesoras al empezar la historia de cero, retomar su espíritu teenager y borrar de un plumazo todas las soberanas tonterías esotéricas del personaje de Tony Todd y las dichosas "reglas de la Muerte" (que no eran más que absurdas elucubraciones de los personajes sin ningún basamento en lo que ocurría realmente en la película), reduciendo así la trama a unos mínimos mucho más manejables y por ende más disfrutables. Esta segunda parte, por desgracia, está muy lejos de eso. Sé muy bien que de todas formas la saga de Destino final no es algo que se deba tomar muy en serio, pero esta entrega sinceramente se pasa, y son demasiados los momentos en que no sólo no se puede tomar con seriedad, sino que encima te partes de risa de lo mala que es.

publicado por Hombre Lobo el 17 septiembre, 2009

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