Una elegante cinta que carece de contundencia debido a sus protagonistas que no convencen mucho en sus roles pero es muy loable en tratar un tema tan serio como el espionaje entre corporaciones.

★★★☆☆ Buena

Duplicity

Tony Gilroy guionista de la genial trilogía Bourne y director de la comentada Michael Clayton, que incluso obtuvo una nominación al Oscar, va por su segunda película donde dirige su propio material en Duplicity. Para ello cuanta con un notable grupo de actores como el inglés Clive Owen, Julia Robets y los secundarios de lujo como son Paul Giamatti y Tom Wilkinson.  La cinta tiene algunos altibajos que no le favorecen provenientes, aunque parezca extraño de ambos actores protagónicos que ya habían aparecido juntos en pantalla en la magnifica Closer lo que le quita un poco de convicción y confirma que las segundas partes casi nunca resultan. Roberts por sobre todo no se ve con aplomo a la hora de abordar su personaje, se parece mucho al registro donde comparte con Clooney en la trilogía de Soderbergh, así que esta en deuda con los creadores de la película. Owen si convence más pero en las escenas supuestamente fogosas y sus constantes encuentros desesperados carecen de química necesaria. Con relación a la historia esta dice que Claire Stenwick (Julia Roberts), ex agente de la CIA, y Ray Koval (Clive Owen), ex agente del MI6, han abandonado el mundo del espionaje gubernamental para adentrarse para su mutua conveniencia en una “guerra fría” existente entre dos multinacionales que utilizan el espionaje de alto nivel para llevar ventajas sobre la otra. Conseguir la fórmula para un producto que hará ganar mucha fortuna a la empresa que la tenga primero. Sus jefes sin saber que estos dos espías están coludidos los contratan por separado y están en ambos bandos, pero- ¿quien engaña a quien?- es los que hace atractiva esta cinta a medida que crece el misterio las tácticas son más sucias. Claire y Ray tendrán  que enfrentar el desafío que le imponen sus cargos pero a la vez el amor puede hacer que se traicionen.   Elegante, entretenida por momentos es Duplicity a veces es un poco compleja como las corporaciones. Gilroy  saca adelante la tarea con éxito al menos con su técnica de montaje que es sumamente original y atractiva constituyendo uno de los puntos a rescatar de esta comedia romántica de  espionaje si se pudiera clasificar. La película se va construyendo con innumerables saltos sucesivos separados por la pantalla divida en cuatro marcando los capítulos que arman este complejo puzzle que sin duda podría haber funcionado mucho mejor.  Con relación al tema del espionaje corporativo no es un tema nuevo pero hay que ser valiente para denunciarlo ya que se sabe que existe pero pocos se atreven. Hasta en los mismos estudios de cine a veces se adelantan en sus estrenos por lo mismo. Según fuentes en internet dicen que en la actualidad se estima que el 70 por ciento del valor medio de una corporación reside en la información que se posee  y en 1999, las compañías del Ranking Fortune 1000 reportaron un total de 45 billones de dólares en pérdidas debidas al espionaje corporativo. Así que la cinta pone en el tapete algo interesante.
publicado por David Lizana el 13 julio, 2009

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