Es, junto con «»Las ruinas»» (2008), la única película de terror 100% genuina que hemos podido disfrutar en una sala de cine comercial en lo que llevamos del 2008.

★★★★☆ Muy Buena

La niebla de Stephen King

Si hablo de La niebla (2007) hablo necesariamente de lo que casi podría catalogar como la cinta de terror por excelencia de esta temporada. Es cierto que en lo que llevamos de año no nos han faltado películas interesantes, pero en mayor o menor medida han sido cintas que han utilizado las formas del fantástico para elaborar otro tipo de discurso; es así como, por ejemplo, con Cloverfield (2008) teníamos una película de monstruos que escondía una reflexión estética sobre los medios de masa y la falsedad del tele-realismo, mientras que El incidente (2008) es disfrutable sobre todo dentro del contexto de lo que significa la carrera de M. Night Shyamalan y su peculiar relación de amor/odio con la crítica y el público. En cambio, en la nueva película de Frank Darabont está el germen de una obra disfrutable en términos mucho más básicos. Es, junto con Las ruinas (2008), la única película de terror 100% genuina que hemos podido disfrutar en una sala de cine comercial en lo que llevamos del 2008.

La niebla es también una experiencia nueva dentro del cine de Darabont; después de haber cimentado su carrera como director con el género dramático, el que haya decidido lanzarse a por una historia de terror utilizando como base el material de Stephen King (a quien ya había adaptado en dos largometrajes anteriores) no resulta poca cosa. Ya sabemos que las buenas películas basadas en la obra del prolífico autor de Maine no abundan, pero el director de La milla verde (1999) logra trasladar de manera bastante fiel el auténtico subtexto de horror del relato de King, que yace no sólo en la amenaza más obvia (horrendas criaturas venidas de una dimensión paralela) sino también en el peligro que representa para sí misma una comunidad asentada sobre las bases de una moral débil y pusilánime que se resquebraja bajo presión. Y lo mejor es que funciona con todo y su repetición, ya que la ambientación de la historia (un grupo humano atrincherado en un supermercado) se usa por milésima vez, e incluso el mismo eje temático ya había sido explorado por King en su miniserie La tormenta del siglo (1999), con la que esta película, curiosamente, comparte uno de sus intérpretes principales.

Aparte del ataque constante de los monstruos, el propio grupo de refugiados aumenta el peligro sucumbiendo ante su propia histeria, representada en el personaje de la señora Carmody, la fanática religiosa que pasa de ser el hazmerreir del pueblo a convertirse en una verdadera amenaza. Quizás sea este subtexto el mayor horror de la película, evidenciado (hay que decirlo) en una innecesaria y redundante conversación de algunos personajes sobre los peligros de la masa humana, pero en otras ocasiones retratado de manera muy brillante a través de la expectación; las situaciones de miedo en La niebla se anticipan de forma muy clara pero no por eso se hacen repetitivas (el silencio antes de la llegada de las criaturas o la progresiva locura de la señora Carmody y sus acólitos).

Pero aún así sigue siendo ante todo una película de monstruos, y estos se encuentran entre lo más destacable. Al ser una película se pierde el sentido de "indescriptibilidad" del relato original, pero el trabajo de Howard Berger y Greg Nicotero a la hora de crear a los monstruos sólo se puede calificar de sobresaliente. Aparte de las más que evidentes referencias al cine de criaturas de los cincuenta, cada adefesio que los personajes van encontrando es más horrible que el anterior, y a Darabont no parece temblarle el pulso para ofrecernos grandes secuencias, como la primera aparición de los monstruos o un corto pero azaroso viaje en pos de unas medicinas. Es, con todo y el humor en ocasiones desplegado, la película más oscura de su director, que demuestra que sus años de aprendizaje como guionista de cine de terror no pasaron en vano.

El final (punto más discutido cada vez que se habla de esta película) es muy diferente al de la historia en la que se basa, pero también es mucho más contundente y apropiado dado el tono sumamente pesimista de la película. Representa no solo un riesgo enorme de cara al público convencional del cine de terror, sino también un intento por parte de Darabont de emular el estilo de "terrible ironía" que otrora marcó los episodios más conocidos de The Twilight Zone, una innegable influencia en La niebla que explica en gran medida por qué el director tuvo en su momento la intención de rodar la cinta en blanco y negro. Pero independientemente de si el que lea esto ha disfrutado del final o no, la película sigue siendo un ejemplo sólido de cine de terror, y al menos un punto de luz en el catálogo de cintas basadas en la obra de Stephen King. A mi, en particular, me ha entusiasmado mucho. Creo que una película como esta simplemente hacía falta, vaya que sí.

publicado por Hombre Lobo el 23 junio, 2008

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