Juno, la película, no busca constantemente la corrección política. Por el contrario, se sube a caballo de su personaje y deja que éste lo lleve por caminos sinuosos, aunque cargados de honestidad y de sinceridad.

★★★★☆ Muy Buena

Juno

Hay una clase de cine que es aquel que toca “temas importantes”, es decir, el que se vincula con problemáticas históricas o sociales. Cuando se ingresa en el universo de los “temas importantes”, parece no haber salida posible. Cualquier planteo narrativo original tiende a sucumbir ante la imperiosa necesidad de exponer su contenido. Parecería ser que, la única forma que existe de salir airoso de esto, es no tomar el tema como eje de la trama. El tema de Juno, la película, es el embarazo adolescente, y, en segunda instancia, la adopción. El centro de la trama (como bien lo anuncia su título) es Juno, la joven embarazada, cuya frescura tiñe la película de colores vivos, puros, ajenos por completo al tono dramático esperable a priori de una historia como esta. Juno es una niña adulta de dieciséis años, que parece no hacerse problemas por nada, y encuentra rápidamente una solución para el pequeño problema que lleva en su vientre, en los brazos de una conflictuada pareja. Los adultos parecen no comprender en absoluto la conducta de Juno, y constantemente consideran que no entiende la gravedad de su situación.

Pero Juno es una mujer que, a sus dieciséis años, tiene la madurez necesaria como para asumir, desde el primer momento, que no podría hacerse cargo de un hijo a su edad. Incluso, muchas veces se muestra más madura que muchos de los adultos que la rodean. Su relación con Bleeker, un chico ingenuo e inmaduro, se mantiene en un constante vaivén y sólo al final parece encaminarse hacia algún lado. Mientras tanto, Juno descontractura todo a su paso, haciendo propia la historia y la película. Ellen Page (toda una revelación) entiende completamente a su personaje y lo interpreta con toda soltura y calidez, llevándolo a fondo, como una locomotora imparable, enfrentada a las contradicciones y a la hipocresía de quienes la rodean. Juno, la película, no busca constantemente la corrección política. Por el contrario, se sube a caballo de su personaje y deja que éste lo lleve por caminos sinuosos, aunque cargados de honestidad y de sinceridad. Cuando se colocan sobre la mesa elementos de tal relevancia social, la mejor opción es no disponer el contenido a resoluciones o a efectos conservadores. La mejor opción es ir con la verdad, y la mayor virtud de Juno, la película, es mostrarse auténtica, real, con todo lo que ello implica, y con el espíritu encantadoramente positivo que sólo un personaje como Juno puede dejar.

publicado por Leo A.Senderovsky el 24 junio, 2008

Enviar comentario

Leer más opiniones sobre

muchocine 2005-2019 es una comunidad cinéfila perpetrada por Victor Trujillo y una larga lista de colaboradores y amantes del cine.