No deja de ser un elegante aunque a veces demasiado simple ejercicio de emoción. Podría tacharse, en su mayor medida, de lacrimógena y, ya decantándonos a una parte política, de algo conservadora.

★★★☆☆ Buena

La vida sin Grace

Este actor norteamericano, John Cusack, parece tener algo especial a la hora de interpretar. Su cara de bonachón, su sonrisa sincera, su mirada apenada. Todo él transmite realismo, seguridad. También es cierto que sus últimos proyectos han carecido de fondo, mientras que lo único que en ellos resaltaba era precisamente la aparición del actor. Ejemplos bien claros serían la tediosa 1408 o la sosa The Contract. Bien es cierto, a pesar de ser un excelente actor, que se ha ido encaminando, a lo largo de los años, por papeles bastante similares entre sí (la mayoría de ellos han perdido a un familiar, si os fijáis). La Vida sin Grace era, sin duda alguna, la película que lo consagraría de una vez por todas. Y es que el norteamericano ha tenido la suerte de escoger, ahora sí, un proyecto más que decente. Clint Eastwood, que realizó la banda sonora para dicha película (por cierto, maravillosa, emocionante, muy característica), podría ser el nombre clave a tener en cuenta tras un visionado del film de James C. Strouse, pues el tono sobrio y melancólico y el ritmo pausado son verdaderamente parecidos a obras magnas del señor Eastwood como Mystic River, Million Dollar Baby o Cartas desde Iwo Jima.

Quizás la comparación con mencionados filmes sea demasiado extravagante, pues la película en cuestión no deja de ser un elegante aunque a veces demasiado simple ejercicio de emoción. Podría tacharse, en su mayor medida, de lacrimógena y, ya decantándonos a una parte política, de algo conservadora. Todo lo demás aparte, la magnífica actuación de John Cusack posee algo que la diferencia de demás y corrientes demostraciones que no acaban de convencer: sinceridad. Adjetivo muy común en el actor, como comentábamos, le permite transmitir al espectador una sensación de tranquilidad mientras se le observa. Y es que es él quién lleva la voz cantante de La Vida sin Grace; no la historia. Un auténtico recital interpretativo en medio de algo sumamente visto y finalmente previsible y nada novedoso.

Lo mejor: John Cusack y la partitura de Eastwood.
Lo peor: Una historia demasiado convencional.
publicado por Ramón Balcells el 30 junio, 2008

Enviar comentario

Leer más opiniones sobre

muchocine 2005-2019 es una comunidad cinéfila perpetrada por Victor Trujillo y una larga lista de colaboradores y amantes del cine.