Los hermanos Wachowsky están demostrando cada vez más que la primera Matrix les salió de potra.

★★☆☆☆ Mediocre

Speed Racer

Los hermanos Wachowsky están demostrando cada vez más que la primera Matrix les salió de potra. Después de ésta, vinieron dos insulsos videojuegos ambientados en el mundo de aquella, pero que poco o nada tenía que ver en realidad. Ahora nos traen la adaptación cinematográfica más o menos literal, al menos en estética retro-anime, de Speed Racer (aka Meteoro; マッハGoGoGo en Japón), y nos la vuelven a meter doblada.

Para empezar, no es fácil intentar meterse en una película que, nada más empezar, se salta a la torera mil líneas de tiempo dentro de la misma historia. Por no hablar de la arriesgadísima estética, que calca con relativo éxito el look retro-anime de la serie original (relativo éxito porque acaba atufando a Intel-Pentium 8.000 que da gusto). Además, su sentido del humor no es muy acertado que digamos. Es muy, muy infantil en ese aspecto, y a los adultos les resbalará cosa mala todas las escenas donde aparece el niñato toca pelotas hermano de Meteoro… digoooo, de Speed.

Pero que vaya, el guión brilla por su ausencia. La historia es típica, tópica, previsible y hasta repipi (los colorines no acaban de ayudar). Las escenas de diálogo son interminables (como la propia película, eterrrrrrrrrrrrrrna, pesaaaaaaaaaaada y cansiiiiiiiiiiiina hasta decir basta) y además están más vacíos que un supermercado de Chernobil.

Su único punto a favor reside en la acción. Hay que reconocer que los hermanos Wachowsky saben rodar escenas de acción cojonudamente bien (aunque sea todo píxel); lo demostraron en la trilogía de Matrix y lo vuelven a demostrar aquí. Pero si detrás de esas escenas sólo hay paja, lo siento pero el tiro os saldrá por la culata.

Los efectos digitales son realmente chillones. Repito: es una adaptación a la realidad literal de la estética anime. Los fondos azules cantan una barbaridad en muchas escenas y en ocasiones no puedes remediar soltar una carcajada de lo cutre que ha quedado una escena. Es que, veamos: el cine tiene su propio lenguaje y, el anime (no un cómic ni una novela gráfica: LA ANIMACIÓN JAPONESA), el suyo. Mezclarlos no tiene ningún sentido.

Pero en fin. Decir que la película pega bajones brutales en todos los sentidos cuando no hay carreras de coches, y que cuando hay carreras de coches, está bien, a secas. Donde me lo he pasado realmente en grande ha sido en el asombroso clímax final. Muy mareante, pero espectacular y bien montado.

Es una lástima que el resto no acompañe.
Lo mejor: El clímax final y algunas carreras.
Lo peor: El resto.
publicado por Rafa Delgado el 5 julio, 2008

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