Una película que es mucho más que un thriller excepcional. Es, por sobre todas las cosas, una gran película, con un guión y una realización impecables.

★★★★★ Excelente

El libro negro

Cuando el cuidado absoluto por las formas más tradicionales de la narrativa americana se encuentra con el discurso político más acabado, y no por ello menos polémico, nacen gemas como esta. El libro negro es el regreso, luego de veinte años, de Paul Verhoeven a su Holanda natal. Uno de los cineastas más crudos y explícitos del cine americano en las últimas dos décadas, que ha dado vida a films controversiales, desde la ciencia ficción de Robocop y Desafío total, al erotismo de Instinto básico, dueño de una voluntad de exceso que ha generado más detractores que admiradores, se ha encontrado con el hecho de que su cine parecería no encajar más con la mentalidad americana. Ante ese muro, decide volver al ruedo desde Europa y en la que quizás sea, por sus implicancias históricas (ya no alegóricas, como en sus películas futuristas, sino realistas) y su eficacia como producto de entretenimiento, su película más importante a la fecha.

El libro negro temáticamente se posiciona junto al cine que realizaba previo a su desembarco en Hollywood, y cuenta con todo el nivel de sexo y violencia que caracterizaron sus veinte años de exilio en Norteamérica, reúne todos los núcleos narrativos característicos de un thriller de espionaje, y no toma ninguna posición obvia en cuanto a tipificaciones se refiere. Aquí se cuenta una historia con nazis en la Segunda Guerra Mundial, pero su vehículo de entretenimiento no elude hablar de cuestiones esenciales como la Shoá. Por el contrario, en esta historia sencillamente no cabe hablar de ello, y se carga al hombro otro problema aún mayor, que significa el poner en tela de juicio la actuación de todos los personajes dentro del marco histórico – político en el que se mueven. Hay nazis “buenos” y nazis “malos”, o mejor dicho nazis que intentan evitar los conflictos y se vuelven presas de su propio sistema, así como hay miembros de la resistencia que no ocultan su antisemitismo, y luego de la ocupación nazi, la liberación muestra sesgos de barbarie idénticos al nazismo. Ante todo ello se encuentra Rachel/Ellis, en su rol de espía doble, intentando seducir a cuanto personaje se le cruce, y con el único objetivo de sobrevivir. Su identidad va mutando, pero no producto de contradicciones ideológicas y religiosas, como los Sonnenschein/Sunshine en la película homónima de Istvan Szabó, sino producto de la natural desconfianza, y el deber movilizarse en las aguas cenagosas que dividen víctimas de victimarios, inocentes de culpables, “buenos” de “malos”.

En el medio, una película que no teme mostrar nada, como es digno en el cine de Verhoeven, que es honesta (consigo misma y con la Historia), y que, como Spielberg en Munich, no pretende en absoluto brindar un final tranquilizador (atención al perturbador plano de cierre). Una suma de elementos reunidos en una película que es mucho más que un thriller excepcional. Es, por sobre todas las cosas, una gran película, con todos los matices necesarios para generar debates pertinentes, y con un guión y una realización impecable que contiene todos los elementos necesarios para hacer de sus casi dos horas y media de duración, un entretenimiento genuino que no cae en ningún momento, y una de las mejores películas estrenadas este año.

publicado por Leo A.Senderovsky el 5 julio, 2008

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