El príncipe Caspian es una aventura mucho más oscura y sangrienta (sangrienta de acuerdo a lo que podemos esperar de una producción Disney) que la anterior.

★★★☆☆ Buena

Las Crónicas de Narnia: El Príncipe Caspian

El príncipe Caspian es la segunda entrega de la saga Narnia, una serie que desde su primera película se ha posicionado como la genuina competencia de Disney ante tanta profusión de aventuras fantásticas para niños, género que se ha puesto de moda gracias a la trilogía de El señor de los anillos y la serie Harry Potter. Las versiones fílmicas de Narnia siguen fielmente la serie de siete novelas de C. S. Lewis, escritas entre 1939 y 1954. El inicio de la saga es de por sí muy significativo, ya que coincide con el inicio de la Segunda Guerra Mundial. De esa manera, Lewis plasmaba una parábola fantástica como vía de escape de los niños protagonistas ante los horrores de la guerra. Esa línea se seguía a rajatabla en la primera película, y el armario era un claro símbolo de ello. Aquí no se requiere de tal armario para permitirles a los niños el viaje a Narnia, y con ello se pierde ese duro y complejo contexto en el que se situaba la acción. De todas maneras, El príncipe Caspian es una aventura mucho más oscura y sangrienta (sangrienta de acuerdo a lo que podemos esperar de una producción Disney) que la anterior.

En ese sentido, se nota la huella de Harry Potter en esta aventura, o mejor dicho, puede leerse de dónde J. K. Rowling ha extraído ciertos elementos para su serie de novelas. Entre la primera y la segunda entrega ha pasado un año (1300 años narnianos) y a medida que los niños protagonistas crecen y maduran, se ven envueltos en aventuras cada vez más alejadas de aquella liviana primera aventura, y comienzan a apreciarse ciertos rasgos de ese crecimiento en romances que quedan en segundo plano, como el de la mayor con el Príncipe Caspian. Adamson sabe ver esas diferencias sustanciales con su primera entrega de Narnia, y adopta esos cambios sin perder el espíritu y la fuerza del cine fantástico infantil, en una aventura con fuerte despliegue de efectos especiales, y algunas figuritas generadas por ordenador, como Reepicheep (un ratón mezcla de Stuart Little con el gato con botas de Shrek), mascotas que encajan mejor en películas enteramente animadas en computadora que en películas de este tipo, y que mostraban ser el elemento más deficiente de, por ejemplo, la última Indiana Jones. A quien se lo extraña bastante en esta aventura es a Aslan, el león, quien reaparece sobre el final. Sin embargo, el personaje mejor animado de la primera aventura, también era el signo paternal de aquella aventura infantil, y su ausencia en esta ayuda a vislumbrar la madurez de los hermanos. Disney insiste en ganar lugar con una serie que afortunadamente le ha llegado el momento de su adaptación en plena era digital, la mejor época para plasmar visualmente aventuras fantásticas, siempre y cuando los recursos tecnológicos no opaquen las interesantes aristas de una historia que, pese a perder su duro contexto, se muestra cada vez más vital.

publicado por Leo A.Senderovsky el 6 julio, 2008

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