El increíble Hulk hace honor a su título, siendo más una adaptación de aquella serie televisiva que del comic predecesor, quizás lo que más la diferencia con la película de Ang Lee.

★★★☆☆ Buena

El increíble Hulk

Muy contentos no se habían quedado los productores con aquella versión de hace cinco años dirigida por Ang Lee, que despertó más rechazo que adhesiones entre los fanáticos de la furiosa bestia. En aquella oportunidad, Lee se ocupó de adaptar el comic, recurriendo a un montaje que trasladaba la estética de viñetas, y ahondando en un conflicto padre-hijo como eje del relato, con una gran actuación de Nick Nolte. Lo que en este caso hace Leterrier, director de las dos entregas de El transportador, es, sin despegarse demasiado de aquella forma física de Hulk, barre ese conflicto por completo y se ocupa de hacer una superproducción de acción. Aquí el único conflicto interno pasa por un Bruce Banner deseoso de querer quitarse, o al menos poder controlar, al monstruo con el que convive.

Si este conflicto atraviesa toda la historia, el fuerte de esta nueva entrega son las logradas secuencias de acción (mención especial merece la persecución por las favelas), la enorme pirotecnia visual, y el binomio héroe-villano, encarnados en esta oportunidad por Edward Norton (mucho mejor que Eric Bana, pero muy lejos de sus mejores papeles) y William Hurt (lo mejor del elenco), mas la siempre estimable participación de Eric Roth. Así como Leterrier se saltea aquellos dilemas psicológicos que planteaba la versión anterior, también evita la estética de viñetas que tan bien le sentaba a aquella, y pese a que ambas cuentan con cameos de Lou Ferrigno, quien interpretó a la bestia en la exitosa versión televisiva, El increíble Hulk hace honor a su título, siendo más una adaptación de aquella serie que del comic predecesor, quizás lo que más la diferencia con la película de Ang Lee. Hulk vuelve a la pantalla con mucha más energía, y Leterrier lo hace regresar sin mayores pretensiones que las de brindar una película de trama reducida a la mínima expresión, plagada de clichés, con buenos efectos digitales, y entretenida, aunque carente por completo de un abordaje inteligente y algo arriesgado en su adaptación. Eso sí, no hay que pasar por alto la intrigante última escena, con la aparición de Tony Stark/Iron Man/Robert Downey Jr. Solo algunos puntos de comparación pueden existir entre Iron Man y esta versión de Hulk, particularmente cierto parecido en el lineamiento característico de algunos personajes.

En realidad, Iron Man se beneficiaba por priorizar la figura de Tony Stark, que se veía potenciada por Downey Jr., y en ese aspecto podemos asociarla más con la versión 2003 de Hulk que con esta. Sin embargo, el peso de esta unión de caracteres radica en la cada vez más preponderante inserción en el mercado cinematográfico de Marvel Studios (dos superhéroes importantes y dos tanques lanzados en un mismo año). Un papel que no hay que perder de vista, ya que veremos a Marvel cada vez más seguido en adaptaciones al cine de sus personajes, y si bien no tendrá la misma popularidad que DC y sus personajes, los de Marvel suelen mostrarse más complejos y humanos. Pero esto último está muy lejos de las intenciones básicas de El increíble Hulk.

publicado por Leo A.Senderovsky el 6 julio, 2008

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