“Up” no es sólo visualmente impactante, sino también impactante en cuanto a una historia original que llega y se va antes que podamos notarlo, literalmente dejándonos sin aliento

★★★★★ Excelente

Up

Intencionalmente o no, con sus últimas películas Pixar ha estado tratando de acercarse más a la realidad. Han inventado todos los mundos imaginarios posibles, por lo que comenzaron a pensar en las posibilidades de desarrollar ficción animada en la vida real. En “Los increíbles”, esto podía verse en la vida normal de una familia y la existencia de, principalmente, un mundo tangible; pero los personajes eran superhéroes. Brad Bird dobló la apuesta con “Ratatouille”: la comunicación no verbal entre una rata y un humano, la posibilidad lógica de pensar que cualquiera puede cocinar y el hecho de una rata haciéndolo finalmente, en un mundo enteramente humano. Pueden objetar este desarrollo inicial, pero hay un hecho y es que Remy la rata es el primer (y único) personaje de Pixar que desea y se esfuerza por salir de su mundo paralelo: el mundo animal.

Si “Ratatouille” no era perfecta fue porque la realidad hubiera sido total si las ratas no hablaban. No era posible, y aún cuando en “Up”esto tiene una explicación coherente, el factor de ‘animal parlanchín’ no se ve eliminado. Sin embargo, en un mundo de animación actual que vive debido a los animales que hablan, la grandeza reciente de Pixar utiliza esto como un elemento secundario, algo meramente cómico. Funciona a la perfección que los perros tengan collares especiales hechos para que puedan hablar pero que a la vez sigan siendo tan estúpidos como a veces los imaginamos en el mundo real, por lo que son capaces de dejar cualquier seriedad de lado ante la vista de una ardilla o una pelota de tenis.

Los perros aparecen largo rato de comenzado el film, cuando Carl Frendricksen está en las Cataratas del Paraíso de Sudamérica, un lugar al que llegó volando en su propia casa con globos flotando en el techo de la misma, atados. Frendricksen es un viejo gruñón que esperó hasta el día anterior de la destrucción de su casa para realizar el sueño de su difunta esposa (Ellie) y suyo; el sueño de ambos de toda la vida. Poco acostumbrado a recibir ayuda, Carl descubre, ya en el cielo, que un pequeño boy scout llamado Russell se ha colado en su viaje.

Como ha ocurrido siempre, el centro de la película es la relación entre el viejito y el niño, pero el director Peter Docter (“Monsters, Inc.”), el co-director Bob Peterson (que también hace la voz de los dos personajes más graciosos del film) y su equipo de escritores alejan a “Up” de cualquier sentimentalismo en este aspecto particular. La película es demasiado corta y no parece querer perder tiempo. Es por eso que, durante el comienzo, en la presentación del romance de Carl y Ellie, específicamente en una musicalización visual de sus vidas brillantemente manejada por la partitura perfecta y familiar de Michael Giacchino (Oscar alguno??), los realizadores se deshacen de toda cursilería.

Esencialmente, “Up” es (en este aspecto podemos relacionarla con “Los Increíbles”) una película de acción: cargada con la dosis usual de comedia y personajes entrañables de Pixar, con la adición particular de que va, dentro de un marco de realidad (los perros hablan debido al collar pero ningún otro animal habla esta vez), a lugares que ninguna otra película –animada o no- ha imaginado. “Up” trata de lo que su título estratégicamente esconde: llegar a los límites, del mundo animal y humano, en cada escena, y superarlos; entregándonos un héroe en la piel de un viejo gruñón, incluyendo un elemento de sorpresa, poniendo a sus personajes al filo de la muerte y haciendo algo excepcional de cada paisaje y escenario.

Y no se confundan. “Up” no es sólo visualmente impactante, sino también impactante en cuanto a una historia original que llega y se va antes que podamos notarlo, literalmente dejándonos sin aliento. Si prestan atención, se darán cuenta que Carl y Russell llegan a Sudamérica desde los Estados Unidos en una fracción de segundo. Es el único elemento que podría cuestionar la aceptación de la realidad del film, y eso es porque una gran aventura, en términos de Pixar, puede desarrollarse en cualquier lado; sólo que esta vez decidieron situarla en lo alto, en el cielo, que es también la dirección hacia donde está yendo su realización cinematográfica, si todavía no fueron frenados por la nube más alta que existe.

—10/10
publicado por Juan Pablo Schapira el 11 julio, 2009

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