No he leído el libro en este caso y no sé si han sido fieles a la idea del autor, pero si es así, se me han quitado muchas de las ganas que tenía de acabar la heptalogía literaria. Aslam me ha caído gordo, mira tú por donde.

★★☆☆☆ Mediocre

Las Crónicas de Narnia: El Príncipe Caspian

Tras abrir una nueva saga de la literatura infantil hace tres años con “El león, la bruja y el armario”, Andrew Adamson, director de las hilarantes “Shrek” y “Shrek 2”, continúa el viaje a través de Narnia con otro de los libros de la saga: “El príncipe Caspian”.

¿Qué puedo escribir sobre un producto que no ofrece más novedad que el de ver a aquella reportera de “Periodistas” con mucho carácter en un escueto papel de reina consorte? Todo es previsible, rutinario y suena a mil veces visto. La factura es impecable, los actores jóvenes planean entre la corrección y la sosez, los efectos especiales son impolutos pero sin grandes alardes y la historia se centra en los típicos valores de superación, amistad, honor y buenos sentimientos que campan en este tipo de producciones.

La historia trata de ser algo más oscura que su predecesora, poniendo menos énfasis en los personajes simpáticos y entrañables y desplazando el punto del observador, desde los ojos de la hermana pequeña, como sucedía en “El león…” hacia una visión en tercera persona de los acontecimientos.

Los cuatro hermanos protagonistas de la primera parte, están de nuevo en Londres, han vuelto a ser niños y no pueden evitar soñar con volver al universo fantástico de Narnia, donde eran poderosos, respetados, admirados y donde no eran más que meros niños en un mundo de adultos infestado por la guerra. La llamada de un cuerno de caza hace que esto sea posible y volverán al reino mágico para tratar de ayudar a los Narnianos en su lucha contra los hombres, que quieren acabar con ellos para siempre y destruir todo lo que de magia quede en el reino.

Para ello tendrán que luchar codo a codo con centauros, enanos, minotauros, águilas gigantes y ratones espadachines para salvar al reino de la crueldad del rey Miraz y, ya de paso, desarrollar un camino hacia la madurez.

El problema es que dos horas y media de película se hacen bastante interminables. Salvando la primera parte, en la que los chavales llegan a Narnia para descubrir que el tiempo ha pasado inexorable y que nada es ya como ellos recordaban, la película se sume a continuación en una batalla eterna que recuerda en uno de cada cuatro fotogramas a “El señor de los anillos”.

Así, la película se va desinflando poco a poco durante el metraje hasta llegar a un final herido ya de muerte. La aparición del todopoderoso león Aslan en los últimos momentos, para solucionarlo todo, no tiene ninguna explicación. Un ser caprichoso, con razones insondables y no del todo justo, pone la balanza del lado de los buenos dejando al espectador mirando con cara embobada y sin acabar de entender la moraleja con sabor conservador.

No he leído el libro en este caso y no sé si han sido fieles a la idea del autor, pero si es así, se me han quitado muchas de las ganas que tenía de acabar la heptalogía literaria. Aslam me ha caído gordo, mira tú por donde.

Lo mejor: El diseño de producción.
Lo peor: La historia y el excesivo metraje.
publicado por Heitor Pan el 17 julio, 2008

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