Es cine con mayúsculas, del mejor que se ha hecho. Imprescindible no solo para coleccionistas, frikis y fans de Batman, sino para cualquier espectador, tanto el serio y cinéfilo como el que va buscando emociones, aventuras y acción.

★★★★★ Excelente

El caballero oscuro (The Dark Knight)

El caballero oscuro” puede figurar ya con todo el derecho como una de las grandes películas de la historia del cine: se ha convertido en la incontestable y hasta ahora mejor adaptación del cómic al celuloide –esperemos también a ver “Watchmen” de Snyder…- y ha supuesto la consagración definitiva de Nolan como uno de los directores contemporáneos más interesantes del panorama internacional –aunque ya casi lo teníamos confirmado con “Memento” y su anterior “Batman Begins”-. Si a los fans de “Batman” nos gustó la adaptación que realizó Tim Burton en sus dos primeras partes, esta es ya la quintaesencia, corregida y aumentada, de todas las mejores tradiciones que revitalizaron el personaje del enmascarado nocturno que hace justicia en Gotham City. Hay mucho de Frank Miller y Alan Moore (El Regreso del Señor de la noche, Batman Año Uno, La broma asesina) pero también de Jeph Loeb y Tim Sale (El Largo Halloween). Tonterías, las precisas: Wayne es un tipo tan peligroso como los criminales a quien quiere eliminar. Tiene un plan. Un implacable plan para eliminar el crimen en su ciudad, y ha de ser por las buenas, o por las malas. Las cosas empiezan a torcerse cuando un ambicioso delincuente intenta apoderarse de todas las organizaciones de malhechores, con un particular sentido del humor y un “modus operandi” que se sale de cualquier lógica, puesto que la única lógica de “El Joker”, es que no hay lógica, orden, ni concierto en la humanidad: todo es caos. Esa brillante idea, rescatada por un brillante guión de Nolan y Goyer sirve de preámbulo para contextualizar con la actual realidad la lucha contra el crimen; terrorismo y miedo a que dinamiten el orden social.

Esa es la piedra de toque para conocer mejor a Batman. Pero si Nolan prometió que su segundo film sobre el caballero oscuro iba a ser más psicológico y profundo, cumplió holgadamente, porque el viaje personal de Bruce Wayne es más intenso que nunca, enfrentándose con sus propios miedos y deseos. Para colmo, aparece en escena el ambicioso fiscal de Gotham, Harvey Dent, cuyas motivaciones para acabar con la delincuencia son tan vehementes como las del propio Batman. Con este caldo de cultivo, se articula una cinta que se aleja de lo que podría ser “una película de superhéroes”, para convertirse en un thriller puro y duro, aderezado con las más espectaculares dosis de acción y con un guión fantásticamente vertebrado a un ritmo perfecto. Pero tranquilo, que si lo que querías ver es a Batman desplegando todos sus artilugios y peleando contra los facinerosos, también saldrás satisfecho de este film que ha conjugado las emociones de un parque temático, con la reflexión filosófica del modo de vida occidental. En el aspecto técnico, merece la pena señalar una fotografía impresionante, así como una banda sonora sencillamente perfecta, que subraya con eficacia cada secuencia. Con la dimensión amplificada por unos actores memorables –especial atención merecen el trío formado por Christian Bale (Bruce Wayne/Batman, convertido ya en el mejor de la historia, superando a West, Keaton…), Aaron Eckhart (Harvey Dent/Dos Caras, con ese toque ambiguo entre el buen tipo y protohéroe político y un auténtico maniaco) y el fallecido Heath Ledger (el Joker, con una interpretación que huele a oscar de lejos)- y unos secundarios de lujo –donde destaca Gary Oldman como el jefe de policía Gordon o Eric Roberts como el mafioso Salvatore Maroni-, estamos ante una película que marcará un antes y un después, un film que ya ha logrado hacer definitivamente “adulto” el cómic en el cine. Una obra maestra con muy pocos “peros” –quizás un metraje algo excesivo, aunque personalmente, casi no pestañeé ni un momento en las casi dos horas y media de proyección- y grandes aciertos.

Entiendo perfectamente que esté rompiendo récords de taquilla en Estados Unidos. Se lo merece, porque no sólo es un divertido y bien diseñado juguete. Es cine con mayúsculas, del mejor que se ha hecho. Imprescindible no solo para coleccionistas, frikis y fans de Batman, sino para cualquier espectador, tanto el serio y cinéfilo como el que va buscando emociones, aventuras y acción. La conjugación perfecta de espectáculo y calidad.

Lo mejor: Haber superado Batman Begins, con creces. El duelo entre Batman y Joker, a través de los dos mejores actores que jamás los han interpretado, Christian Bale y Heath Ledger, como las dos caras de la misma moneda -y ahí también metemos a Aaron Eckhart...-. El guión, un verdadero prodigio.
Lo peor: Prácticamente nada.
publicado por Federico Casado Reina el 22 julio, 2008

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