El director consigue salir del género típico y nos trae una cinta arriesgada que mezcla drama y comedia negra con un toque de surrealismo. Dando como resultado un excelente guión. Sólido, ingenioso e inteligente.

★★★★☆ Muy Buena

Escondidos en Brujas

A juzgar por el tráiler nos podíamos imaginar de que iba a ir la película, siendo otra películas más de gangster, de matones y de sicarios. Pero nada más lejos de la realidad. El director ha conseguido dar una vuelta de tuerca al género añadiéndole un componente que jamás hubiéramos pensado que funcionaría: la comedia. Es arriesgado y se sale de todas los cánones, pero desde mi humilde punto de vista se puede decir que se agradece, y mucho. Así pues Martin McDonagh firma una cinta que sorprenderá a más de uno por su gran elaboración tanto en el guión como en lo nunca visto: la incursión de un escenario como un personaje más.

Con una película así nunca lo dirías pero el director – que también es el guionista- ha pensado en todo, construyendo un guión consistente, convincente y lleno de pequeños engranajes que al moverse al unísono crean una maquinaria perfecta. Porque el guión es sin duda lo mejor en esta película. Ésta se sustenta por completo en el sólido, ingenioso e inteligente guión de McDonagh, una historia que engancha desde el principio al espectador y que no da ni un segundo de respiro. La brillantez del conjunto se demuestra en la habilidad de McDonagh en pasar de una situación a otra, y en su dominio de la narración. Puede que veáis que eche muchas flores, pero es que se lo merece. Todos los cabos quedan atados y todo está calculado al milímetro para que las consecuencias de las acciones más adelante tengan su efecto. La historia y el guión logran funcionar tan bien gracias en buena medida a sus tres actores, fantásticos todos ellos, al interpretar unos personajes que gracias a ese magnifico guión están bien definidos y llegas a conectar de tal forma con ellos que les acabas cogiendo afecto pese a hacer lo que hacen.

Y hablando de personajes, se podría decir que la omnipresente ciudad de Brujas es un personaje más. Si, no me he vuelto loco. Hay tantos planos, perspectivas y paisajes de la ciudad que te entran ganas de ir a visitarla. Vale, eso sería una tontería para calificarla de personaje, pero es que como todo personaje a lo largo de la película va evolucionando. Si! A medida que Harry va llegando a la ciudad y hasta que llega (asumo que sabéis de que va la película) la ciudad se vuelve más oscura y deja ver su lado más gótico, mostrando la cara oculta de la ciudad. Una genialidad más del director para que pueda fardar de que todo lo tenga estudiado y repensado. Chapó señor McDonagh.

La comedia negra queda presente en muchos momento y, pese a caer en recursos fáciles como meterse con gordos, con los enanos, decir muchos tacos y alguna que otra situación con drogas, no hace más que redondear el ambiente surrealista que acompaña durante todo el rato el film, vamos que casi crees que ves algo de David Lynch. Y gracias a ello, te partes de risa en algunos momentos.

Seguro que estaréis con ganas de que diga algo del final, ya que siempre me emociono en esa parte, y os tengo que decir que no es para menos. Que final! Te deja con la boca abierta (no tanto como el de La Niebla, pero se acerca). Todo, absolutamente todo en la película es importante. Un mísero plano, una conversación indirecta.. Todo. Todo te lleva a un final que te hará activar un resorte en el cerebro dejándote sin saber que pensar y que decir, con la única posibilidad de exclamar “Hostia…” Sin duda un buen resultado de mezclar a un tres personajes (cuatro si contamos a Brujas) y un rígido código de honor.

Chapó otra vez Sr. McDonagh, chapó.
Lo mejor: El guión y todo lo que conlleva: personajes, diálogos...
Lo peor: Algunos momentos muy vistos, y algún que otro altibajo.
publicado por Alex Baldoví el 30 julio, 2008

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