Resulta peor que un mal cuento chino, eso si, contado por los norteamericanos más incultos (eso por no hablar de los yetis, los dragones, y todo tipo de seres extraños que aparecen por el morro en mitad de la película). Qué locura. Y qué mala.

★☆☆☆☆ Pésima

La momia: La tumba del emperador Dragón

A pesar que las dos anteriores películas de esta franquicia no fueran santo de mi devoción, tengo que reconocer que a ratos -solo a ratos…- Stephen Sommers me hizo interesarme y sonreír con algunas secuencias imaginativas -incluso con la precuela "El Rey Escorpión"-. Este verano, y con la resaca de la cuarta parte de Indiana Jones, se estrena la tercera parte de "La momia"; un momento ¡¡¡Que ahora no hay momias!!! Si, como lo oyes: ahora por el morro, pasan de Egipto, y se van a China ¡¡Pero si en China no hay momias!! Claro, con guionistas de todo a 100 como Alfred Gough y Miles Millar todo vale, y el ejército de terracota de Qin Shi Huang mismo puede colar como "momias" (vale, lo tienes que aceptar, como si estuvieras jugando al scatergories con el pesado de tu primo).
Pero ahí no empieza todavía el cachondeo, porque la cosa es para alucinar: en esta película han intentado replicar la fórmula supuestamente "perfecta" para el cine de aventuras familiar (o por lo menos lo que el marmolillo de Rob Cohen entiende por ello): un protagonista atractivo y simpático que dice chascarrillos en mitad de todas las secuencias arriesgadas, una chica pizpireta y encantadora (demasiado empeñada en serlo, por cierto. Ni se acerca a Rachel Weisz, por supuesto, y que rechazó el proyecto tras leer el guión, cosa que dice mucho de ella…), un secundario que haga de contrapunto cómico (Hannah tan cargante como un mal chiste de leperos), una historia de amor, algunos secundarios traidores que cambian de bando, y por supuesto un mega-malo que es capaz de destrozar la humanidad (aunque en este caso, Jet-Li está más inexpresivo y soso que una mata de acelgas sin aliñar). Para colmo, estoy seguro que los productores han metido la zarpa en muchas partes del guión para hacerlo más "cercano" al público más "joven" (eufemismo que empleo por no decir más "idiota"), convirtiendo las bromas cómplices en gracias sin gracia.
Eso si, todo aderezado por efectos digitales al mogollón, se ve que tenían que aprovechar alguna cuenta pendiente con el departamento de infografía. El resultado es un decepcionante film que aburre soberanamente (a pesar de no llegar a las dos horas de duración) y que resulta peor que un mal cuento chino, eso si, contado por los norteamericanos más incultos (eso por no hablar de los yetis, los dragones, y todo tipo de seres extraños que aparecen por el morro en mitad de la película). Qué locura. Y qué mala.
Lo mejor: Algunos efectos visuales.
Lo peor: El resto, realmente espantosa, tópica, previsible, aburrida... Por supuesto, un guión infame donde los haya. El personaje de John Hannah, para darle de bofetones. Otros de los efectos visuales que cantan horriblemente...
publicado por Federico Casado Reina el 4 agosto, 2008

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