Pixar consigue superarse a sí misma. Es, sin lugar a dudas, una de sus mejores películas, pero sobretodo la más fiel a su espíritu.

★★★★★ Excelente

Wall-E

Wall-E es un entrañable robot. Los seres humanos han conseguido cargarse el planeta y han diseñado estos pequeños artilugios que funcionan con luz solar para poder limpiar la tierra mientras mandan en un crucero interestelar de cinco años a todos sus habitantes. Mientras estos “juguetitos”, mezcla entre Cortocircuito y ET, realizan su función apilando escombros para hacerla de nuevo habitable. Pero algo sale mal y el único habitante en funcionamiento del planeta setecientos años más tarde es el pobre Wall-E que coleccionará todos los objetos curiosos que encuentre mientras cumple sus “instrucciones” con la única compañía de una cucaracha adorable.

En medio de su calma y rutina adorando películas antiguas (si, el entrañable robot s un cinéfilo empedernido amante de los musicales, ¿Puede ser más perfecto?) y objetos cotidianos aparece Eva, un robot mandado a la tierra con una misión desconocida. Wall-E se enamora del perfecto robot moderno, fashion y elegante.

Pixar consigue superarse a sí misma. Es, sin lugar a dudas, una de sus mejores películas, pero sobretodo la más fiel a su espíritu. Si analizamos los cortos con los que os deleita, casi todos con más acción que palabras podemos ratificar que Wall-E era la conclusión lógica de su trabajo de todos estos años. Una cinta donde trascurre casi la mitad del tiempo sin que sus personajes se comuniquen entre ellos. Por eso las referencias al cine mudo y a la simpatía de la comedia sutil de la época dorada del cine son imposibles de evitar ya que nuestro Charlot robótico.

La banda sonora cobra una importancia vital, es el hilo conductor de la película y capaz de llevar al espectador a través de los inmensos ojos del robot hasta los sentimientos de este sin despreciar las referencias a películas clásicas de ciencia ficción con referencias bastante poco sutiles que encandilaran a un público adulto.

Lo realmente alarmante de este artilugio oxidado y abandonado es que es el personaje más humano creado por la factoría Disney en mucho tiempo, a pesar de tener un engranaje en lugar de un corazón. Es fiel, integro y entregado y protagoniza una de las historias de amor más tiernas de la pantalla. Su máximo anhelo es tan simple como poder dejar de sentirse sólo y su sola presencia anima al cambio de todos los seres humanos abotargados que tienen el privilegio de cruzarse con él.

Muchos han insistido en resaltar la valía de un mensaje claramente ecologista levantando la voz de alarma sobre el futuro incierto del planeta si seguimos tratándolo en el modo en que lo hacemos en la actualidad. Pero hay otros temas igual de interesantes como las pocas diferencias que hay entre una sociedad acostumbrada ya a poder hacer de todo desde un cómodo sofá o a alimentarse de modos bastante dudosos e incluso a comunicarse más por medios electrónicos que en persona. Es lo más grande de Wall-E, que no sólo hace que parezca que un robot esté vivo, es que en realidad lo está mucho más que muchas personas que conocemos.


Por cierto, mención a parte para su corto Presto, que acompaña con natralidad y mala baba el estreno de la cinta en las salas.

Lo mejor: La humanidad que destila.
Lo peor: Que nos quedemos sólo en la lectura ecológica de la cinta, sobretodo los americanos, más por miedo a verse reflejados que otra cosa.
publicado por Ana Belén Pacheco el 15 agosto, 2008

Enviar comentario

muchocine 2005-2019 es una comunidad cinéfila perpetrada por Victor Trujillo y una larga lista de colaboradores y amantes del cine.