No solo se encuentra al nivel de las películas de Tim Burton, y puede tranquilamente disputarle el puesto de mejor película de Batman, sino que puede posicionarse cómodamente como uno de los mejores entretenimientos de la temporada.

★★★★★ Excelente

El caballero oscuro (The Dark Knight)

Llega la película de Batman más esperada y comentada. Demasiadas expectativas había sobre esta nueva entrega, particularmente por el triste final de Heath Ledger, y la posibilidad de que este, su último papel, haya sido la mejor despedida que podría haber tenido el joven actor australiano. Si las expectativas invaden un estreno, la idea de que estas se vean cubiertas con honores, representa un mérito mucho mayor.

Efectivamente, esta es una de las mejores entregas de la serie de películas de Batman, iniciada con aquella primera entrega de Tim Burton de 1989. En aquella, el villano absoluto era el Joker, encarnado formidablemente por Jack Nicholson. Casi veinte años separan aquel film de este último, y luego de cuatro películas, vuelve el Joker a erigirse como la amenaza principal de Gotham City. Si el rostro habitualmente desquiciado de Jack Nicholson ha sabido comulgar de lleno con el más perverso de los villanos del “caballero nocturno”, al punto de modificar diametralmente el resto de los papeles encarnados por “cejas danzantes” Nicholson, difícil era pensar en el duro y circunspecto rostro de Ledger para el mismo personaje. Astutamente, lo que hace Ledger es reinventar el personaje apelando a elementos propios de la compleja naturaleza del mismo.

Cada entrega fílmica de Batman no debe leerse como una continuación del resto, sino como una propuesta acorde a los intereses y las lecturas propias de cada director sobre la historia original y los personajes (hay hasta el momento tres etapas de estas producciones, coincidentes con los tres directores que han pasado por la “factoría Batman”, Burton, Schumacher y Nolan. Entre ellas los héroes y villanos pueden repetirse sin que exista una continuidad en la historia de estos, o una consonancia con los orígenes de cada personaje según el comic). De ese modo, los personajes pueden ser abordados desde distintas lecturas, siempre y cuando no pierdan su esencia. De acuerdo a esta nueva mirada del comic, si Nolan ha logrado con su anterior entrega volver a las lecturas más sórdidas y oscuras de Gotham City y sus personajes, el Joker renace aquí con un poco menos de carisma y  naturaleza “showman” que el de Nicholson y mayor cuota de locura y desborde psicopático.

Pero, a diferencia de la versión de 1989, no está solo. Lo sigue el prestigioso fiscal Harvey Dent, quien poco a poco se convertirá en un títere del Joker, hasta transformarse en el villano Dos Caras. Desde la segunda película de Burton, se ha vuelto casi una costumbre en la saga, el incorporar dos villanos por película. Aquí la película amenaza en su primera parte con dejar a Harvey Dent como la amenaza de la próxima entrega. Sin embargo, la transformación llega, y obviamente se vuelve una amenaza considerablemente menor, frente al enorme protagonismo del Joker, el mejor villano de la historia del caballero nocturno. El hecho de relegar un personaje muy complejo como el de Dos Caras (esta complejidad se observa en la perfecta y minuciosa pintura que se hace del fiscal personificado por un estupendo Aaron Eckhart, con elementos clarísimos en esta propuesta, como la aparición del concepto de azar en su particular forma de impartir justicia) a mero títere de los perversos designios del Joker, hace que la película pierda unidad en la construcción de los villanos.

Sin embargo, este elemento secundario puede llegar a pasar inadvertido frente a la consolidación de la propuesta estética de Nolan, desplegadas en dos horas y media de duración. El talentoso realizador logró volver a oscurecer los cielos de Gotham City sin caer en la copia del maravilloso universo visual de Burton. El Batman de Nolan es un héroe mucho más realista que los anteriores. Al igual que los villanos, es un personaje que bien podría habitar en cualquier ciudad. Nolan le quita todo destello de pirotecnia insulsa, y construye un thriller adulto y enérgico, mucho más maduro y sólido que su anterior película, Batman begins, en gran parte gracias a un Heath Ledger que, en su último papel, da sobradas pruebas de la enorme versatilidad que ocultaba el actor. Habrá que verlo también en la porción de papel que le tocó como Bob Dylan en la aun no estrenada en España I’m not there, para admirar el talento y la ductilidad que desplegó el actor poco antes de su pronta desaparición. Lo que ya se puede observar con facilidad es que no solo El caballero oscuro se encuentra al nivel de las películas de Tim Burton, y puede tranquilamente disputarle el puesto de mejor película de Batman, sino que puede posicionarse cómodamente como uno de los mejores entretenimientos de la temporada.

publicado por Leo A.Senderovsky el 21 agosto, 2008

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