Zohan: Licencia Para Peinar es simple y llanamente un bodrio.

★☆☆☆☆ Pésima

Zohan: licencia para peinar

Tras haber tenido el dudoso honor de haber visto Zohan: Licencia Para Peinar, es inevitable el pensar en los compañeros de profesión norteamericanos. Sí, porque ellos hubieron de lidiar con un film cuyo título rezaba algo así como “no te metas con el Zohan”. ¿Simple marketing o una velada amenaza hacia la crítica que osara poner a caldo la película? Afortunadamente para nosotros, Sony España decidió cambiar el título original por uno más sencillo y directo para su público potencial, un título que dejara de manifiesto las intenciones y el tipo de humor de la cinta.

Pero para entrar a analizar una obra de las características únicas de Zohan es mejor no andarnos con muchas bromas, sólo por si acaso. Tratar de plasmar en estas líneas las sensaciones provocadas por el visionado del nuevo trabajo de Adam Sandler es una tarea ardua. A lo largo de la historia del cine se han hecho muchas comedias acerca de grandes conflictos de la historia de la humanidad, pero la diferencia entre esos títulos -basta citar Sopa de Ganso- y Zohan es el respeto que mostraban aquellos, algo que los responsables de esta cinta ni siquiera saben lo que significa. Una cosa es el humor corrosivo, irreverente y políticamente incorrecto, y otra muy distinta es el chiste ofensivo e insultante. Nada ni nadie está a salvo cuando anda cerca el trinomio formado por Sandler, Smiegel y Apatow. Todo sirve de munición para el hiriente, chabacano y vulgar sentido del humor que desprende el film de Dennis Dugan. Si es que a eso se le puede llamar humor, claro. La película en sí no es más que un cúmulo de despropósitos, un recopilatorio de situaciones y personajes burdos y estereotipados llevados hasta un extremo tan ridículo que provocan la vergüenza ajena. La dirección y puesta en escena llevadas a cabo por Dungan sólo consiguen acentuar el mal gusto del guión, aunque cueste creerlo. La guinda a tan execrable conjunto la pone un doblaje sencillamente horrible, por si la interpretación no fuera de por sí lo suficientemente lamentable.

Zohan: Licencia Para Peinar es simple y llanamente un bodrio. No hay palabra que mejor defina a este intento de obra cinematográfica, cuya única razón de ser es la de proporcionar un vehículo de lucimiento a Adam Sandler, un actor cómico que puede llegar a ser insufrible.

Lo mejor: Nada
Lo peor: Todo
publicado por Francisco Bellón el 24 agosto, 2008

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