No lo niego, El caballero oscuro se acerca a filmes de superhéroes tan radicalmente distintos del resto como El protegido, pero en conjunto va condicionada por un presupuesto utilizado, en ocasiones, de una manera exagerada, pero siempre muy bien dis

★★★☆☆ Buena

El caballero oscuro (The Dark Knight)

Esta película pretende huir del convencional tópico comercial. Ylo consigue bastante, aunque no llega a resultar nunca la obra cumbre que todos clamaban. No deja de ser una película de Batman, y claro que se trata de una historia contada con una hábil mano de personalidad envidiable, pero siempre parece aspirar a ser la radiografía perfecta de la condición humana mientras que, quedándose a medias, se trata de una tragedia bien contada pero siempre arrastrada por un Ferry llamado "Convencional". Sólo en las secuencias presentadas por el Joker, el film se sostiene al cien por cien, aumentando su fuerza al límite, proponiendo al espectador que también juegue con el gran villano (atentos a esa musiquita que suena cada vez que la cosa se pone tensa). Es entonces cuando El caballero oscuro saca a la luz su lado, no tan sólo tenebroso, sino más personal. Y todo gracias a la cara intimista de Christopher Nolan y a la presencia de un actor que ya es un mito gracias a este papel: Heath Ledger, el verdadero protagonista del film. El resto del reparto está en estado de gracia, pero no a su altura.

Mediante una filosófica voz en off que a veces ni aparece -se intuye-, la película va avanzando -eso sí, con un seguido de reiteraciones centradas en un seguimiento policial innecesariamente explícito y otras secuencias que poco aportan a la trama- con un ritmo algo irregular -no recuerden solamente la parte donde todo luce y va sobre ruedas, puesto que se encuentran momentos tan prescindibles como muchos de los que aparecen en el confuso comienzo, después de ese impactante atraco al banco-. Nolan nos demuestra que sabe hacer cine, pero que nunca recordará ese desfase tan rematadamente original de Memento. Todo parece perfectamente calculado, redondo; pero la otra cara, la camuflada, se deja ver un poco: a esta película le falta hacer la vuelta de tuerca al completo, y le sobran, igual que a Batman Begins, grandilocuentes secuencias de acción -a excepción de algunas muy bien llevadas a cabo- que dejan al descubierto lo que no deja de ser en realidad, un entretenidísimo Blockbuster de primera.

Uno se pregunta si verdaderamente existe una verdadera sinopsis que defina El caballero oscuro en tres líneas. Si de algo experimental o sin narrativa se tratara, ya podríamos prescindir de dicha sinopsis antes incluso de ver el film. Pero aquí el gran problema es que muchas veces parece no saber qué contarse; hay infinidad de momentos en que el espectador anda perdido intentando buscar una lógica a lo que ve. ¿Era necesaria esa búsqueda tan literalmente increíble que se monta el personaje de Morgan Freeman hacia el final? Realmente no lo sé, pero está claro que esa no es la única solución. En otros, en cambio, se recurre a lo primitivo, dejando desnuda una aparentemente típica película de héroes y recalcando los valores que tanto gustan al cineasta: los humanos. Véase, pues, la mejor escena, a mi juicio, de la película: el interrogatorio al Joker, cuyos intensos diálogos tratan tantas cosas que ahora me sería imposible enumerar. O quizás estaría igualada con la impresionante transformación de Harvey Dent en Dos Caras. ¿Y si me quedo con la tensísima amenaza, que pone la piel de gallina, del Joker a Rachel en la fiesta? Tampoco pueden dejar de mencionarse todas, absolutamente todas las frases pronunciadas por la consciencia de Bruce Wayne/Batman: Alfred, soberbiamente interpretado por Michael Caine. Desde luego, todo en este film es de una abrumadora calidad, pero no todo es perfecto. 

Al final, sinceramente, lo que en la segunda mitad parecía demostrarse -una renovación en todo lo que se le ponga por delante, una nueva mirada hacia el típico héroe cansado de proteger y dispuesto a huir-, también todo se viene a bajo con una resolución tan fácil y tópica como inesperada. Las frases de Gordon parecen acabar de pulir esta falsa obra maestra que, sin dudarlo en ningún momento, está elegantemente realizada y posee una fuerza visual impactante. No lo niego, El caballero oscuro se acerca a filmes de superhéroes tan radicalmente distintos del resto como El protegido, pero en conjunto va condicionada por un presupuesto utilizado, en ocasiones, de una manera exagerada, pero siempre muy bien disimulada.

Lo mejor: El Rey de la función.
Lo peor: Lo innecesariamente larga que es.
publicado por Ramón Balcells el 26 agosto, 2008

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