Stanton desarrolla un cuento romántico enmarcado en una profunda denuncia del desmesurado consumismo y la apatía tecnológica en la que el ser humano del futuro ha caído, los peligros de dejarlo todo en manos de las máquinas y a favor del ecologismo.

★★★★★ Excelente

Wall-E

Así como muchos esperan todos los años con impaciencia la puntual cita del genial Woody Allen con su película de turno, yo, que me distingo por tener gustos mucho menos refinados que el grueso de mis compañeros de blogs cinéfilos, espero cada año con impaciencia la nueva película de Pixar, el gran dios de la animación.

Hasta ahora, no me han decepcionado nunca y ya son unas cuantas pelis desde aquella asombrosa corriente de aire fresco y renovado que supuso “Toy Story". Luego vinieron “Bichos”, “Toy Story 2”, “Monstruos S.A.”, “Buscando a Nemo”, “Los increíbles”, “Cars” y “Ratatouille”. Ocho películas imprescindibles, ocho dianas, ocho despliegues de talento que han colocado a la empresa de John Lasseter en la cima de la animación a mucha distancia de sus perseguidoras.

Ahora llegan con una atípica historia de amor entre circuitos y sistemas operativos. Dirigida por un habitual en los guiones de Pixar, Andrew Stanton, “Wall-E” supone un movimiento arriesgado, ya que es una película que apenas tiene diálogo en el primer tercio de su desarrollo, dejando el peso de la historia en la expresión facial y corporal de dos robots. Algo que a priori suena tremendamente complicado para una película de animación se transforma en una lección de sensibilidad, mímica y sentido del ritmo que tiene un aire al cine mudo clásico de Búster Keaton, Charles Chaplin o Harold Lloyd. Palabras mayores, amigos.

La historia comienza cuando la imagen se acerca a través del espacio a la Tierra. Nuestro planeta azul ha cambiado de color y, traspasando la basura cósmica que orbita a su alrededor llegamos a un mundo deshabitado, inundado por toneladas de porquería y con tormentas de arena azotándolo cada cierto tiempo. En medio de este ambiente inhóspito se mueve nuestro protagonista, Wall-E, un robot de limpieza al que alguien ha olvidado desconectar y que continúa apilando la basura y tratando de limpiar el desaguisado mientras desarrolla un marcado y simpático carácter.

En estas está cuando un suceso viene a perturbar su tranquila existencia. De una extraña nave aparece un robot nuevecito, brillante, con diseño Apple de última generación y bastante mala leche a primera vista. Pero los circuitos internos de Wall-E dan un vuelco, los LEDs se le ponen rojos y los microchips se le recalientan. No hay duda, el protagonista de esta historia se nos ha enamorado.

Así, por medio de estos dos protagonistas, Stanton desarrolla un cuento romántico enmarcado en una profunda denuncia del desmesurado consumismo y la apatía tecnológica en la que el ser humano del futuro ha caído, los peligros de dejarlo todo en manos de las máquinas y a favor de un ecologismo del que deja claro que nunca es tarde volver a abrazar, por muy mal que se hayan puesto las cosas.

Por si fuera poco, a los genios de Pixar les da tiempo a marcarse unos cuantos homenajes con “2001, una odisea del espacio” y dejarnos para siempre en la retina el baile espacial más romántico que hayamos visto, mientras demuestra que sigue siendo mucho mejor cuando anima personajes mecánicos o inventados que cuando lo hace con hombres de carne y hueso, a los que siempre suele prestar mucha menos atención, incluso en su importancia dentro del desarrollo de la historia.

Al acabar la película, no podemos evitar querer coger de la mano al que tengamos al lado (así que elegid bien a vuestra pareja) y pensar que aún estamos a tiempo de hacer algo antes de tener que tomar las de Villadiego dejando atrás un mundo repleto de merchandaising, objetos de rebajas y las últimas novedades en tecnología. Aunque probablemente se olvide muy rápido y acabemos en la cadena hamburguesera de turno coleccionando los mismos personajes que han intentado enseñarnos la lección. Complicaditos somos…

Lo mejor: El primer y silencioso tercio de película.
Lo peor: La parte en la que salen humanos, algo más sosa
publicado por Heitor Pan el 15 septiembre, 2008

Enviar comentario

muchocine 2005-2019 es una comunidad cinéfila perpetrada por Victor Trujillo y una larga lista de colaboradores y amantes del cine.