La película cumple con el rol de entretener durante todo su metraje, lo cual no es poco en estos tiempos que corren. Recomendada para no tan chicos (por poseer ciertas complejidades en el guión) y para nostálgicos del animé original.

★★★☆☆ Buena

Speed Racer

Vuelven los hermanos Andy y Larry Wachowski (directores de la trilogía “Matrix”), con la adaptación del anime “Speed Racer” (del cual debo admitir que era bastante seguidor), brindando una película correcta en líneas generales, en dónde el real atractivo se encuentra sin lugar a dudas en su tremendo despliegue visual, asemejando la película en muchísimos planos (sobre todo en las escenas de carreras) a lo que era el animé original.

La película comienza mostrándonos la vida de Speed Racer (Emile Hirsch), quien es un piloto que vive únicamente del amor por su Mach 5 y su ilusión por competir en carreras. Es un piloto agresivo, que no le tiene miedo a nada con tal de llegar a ser el mejor, o por lo menos a ser como su hermano Rex (fallecido años atrás en extrañas circunstancias) por quien mantiene una idolatría única. Pero cuando sea tentado por Industrias Royalton para correr bajo sus filas, Speed entrará rápidamente en el dilema de correr bajo ésta corporación o mantener el limpio negocio familiar a toda costa.

Se torna total y absolutamente evidente luego de ver ésta cinta, que los hermanos Wachowski eran fanáticos acérrimos del animé original de Speed Racer. De más está decir que la adaptación hecha por los hermanos Wachowski ha sido bastante fiel al animé original, siendo evidente que desde un principio el proyecto quiso ser encarado de esa manera. Para lograr esto pusieron al servicio de la cinta una maquinaria visual pocas veces vista y que creo que gustará o no a los espectadores por partes iguales.
La adaptación del guión también estuvo a cargo de los hermanos Wachowski, quienes han brindado un libreto muy simple en su estructura general, sin tratar de complicarse la vida en ese sentido, sino más bien tratando de buscar una historia simple que sirviera como puntapié inicial para mostrar efectos visuales por doquier y en cualquier momento del filme. Si bien el guión nos muestra algunos dilemas morales sobre la manipulación de las carreras y el negocio fraudulento detrás de las mismas, vale aclarar que la película no profundiza demasiado en estos temas, prefiriendo caer en tópicos conocidos en este tipo de aventuras cinematográficas. Con esto me refiero a que nada en ésta cinta le caerá de sorpresa al espectador, sino más bien todo lo contrario. Las sucesiones de escenas serán de lo más presivibles hasta llegar a un final demasiado facilista y conveniente (por lo menos en lo que a mi respecta).

No hay mucho para decir en el rubro actuaciones, más allá de que todos están bastante convincentes en sus papeles, desde Emile Hirsch en el protagónico de Speed Racer, pasando por la siempre correcta Cristina Ricci como Trixie (la novia de Speed Racer), y por supuesto culminando con excelentes actores secundarios como Susan Sarandon y John Goodman (como los padres de Speed Racer), y Matthew Fox (como Rex).

Mas allá de un simple guión y de buenas actuaciones, ésta cinta hubiera sido un producto totalmente desechable sino hubiera tenido el impresionante e impecable despliegue visual que tuvo. Realmente en ese sentido la película luce de maravillas y los hermanos Wachowski han dado una lección de principio a fin. Las escenas de carreras son tremendas, y vale aclarar que se asemejan tanto al animé original, que inclusive podría decirse que por momentos el espectador no sabrá si está viendo una película o un animé, realmente de esa manera está filmada la película. Dentro de ese mundo de efectos visuales cabe destacar por sobre otros momentos, la excelente carrera por el desierto y la eficaz competencia final, dueñas de un montaje soberbio y de unas coloraciones extraordinarias.

En definitiva, es difícil calificar ésta cinta, más que nada porque posee un estilo de filmación no apto para todo tipo de público, quizás por centrar demasiado los cañones en hacer de la película un deleite visual y técnico y olvidarse de otros detalles importantes en la construcción de un producto cinematográfico. Pero más allá de todo esto, lo cierto es que la película cumple con el rol de entretener durante todo su metraje, lo cual no es poco en estos tiempos que corren. Recomendada para no tan chicos (por poseer ciertas complejidades en el guión) y para nostálgicos del animé original.

 

 

Lo mejor: Un despliegue visual extraordinario y que sea bastante fiel al animé original.
Lo peor: Por momentos se convierte en una cinta muy previsible.
publicado por Jorge Alejandro Pirro el 16 septiembre, 2008

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