Sandler confirma, una vez más, que este molde, este tipo de comedia, es y seguirá siendo, por lejos, el que mejor le sienta.

★★★★☆ Muy Buena

Zohan: licencia para peinar

La primera afirmación que debe hacerse es que esta nueva producción de Happy Madison es la mejor comedia de Adam Sandler en muchos años. El nombre a esta altura infaltable de Judd Apatow vuelve a repetirse en los créditos, en este caso como uno de los guionistas, junto al propio Sandler y a Robert Smigel, y es inevitable considerar que gran parte de la solidez en el disparate de Zohan se debe a la visión de Apatow de la comedia americana. Zohan es la primera comedia que Sandler le dedica a la cultura judía, y en particular, a la cultura israelí. Con fuertes estereotipos, pero también con elementos auténticos (ver, por ejemplo, la presencia de varios temas de la banda de hip hop israelí Hadag Nahash y de un tema de Singapore, otro grupo israelí, en la estupenda banda de sonido de la película), la película nos muestra a un sorprendente agente del Mossad, amante de la música disco, que, cansado del interminable conflicto entre israelíes y palestinos, sueña con trabajar de peluquero. Así viaja a Nueva York, armado con un catálogo de peinados pasados de moda y, rebautizado con un nombre de fantasía para evitar ser reconocido, comienza a frecuentar la zona comercial de Nueva York en la que conviven árabes y judíos. Luego de varios traspiés, empieza a volverse famoso trabajando en una peluquería árabe, por ofrecer favores adicionales a las señoras clientas. Zohan, la película, es una cadena de excesos cómicos de principio a fin. Excesos no necesariamente escatológicos, muchas veces sexuales (asociados por lo general con las “dotes” de Zohan), que comienzan por la construcción a trazo grueso de todos los personajes. Si esta es una de las características principales de la comedia americana actual, en este caso el exceso se potencia al máximo y prima durante toda la película. Bajo esta clave se debe leer la pintura que se hace de los palestinos, esencialmente gritones, encarnados principalmente por dos talentos de la comedia (John Turturro, asociado generalmente a un tipo de comedia distinta de la de Sandler), y Rob Schneider (un Sandler de menor categoría, que aquí interpreta uno de los mejores y más absurdos personajes que le ha tocado en su carrera), y de los israelíes, básicamente hábiles en lo comercial o muy tacaños, y amantes al extremo del humus, encarnados por el propio Sandler, Lainie Kazan (interpretando a una madre completamente desprejuiciada), e Ido Mosseri (primera y destacada incursión en el cine americano de este actor israelí). En el elenco no faltan actores de cine israelí haciendo sus primeras migas en Hollywood, como Yossi Marshek o Yamit Sol, ni los consabidos cameos, propios de toda comedia actual (ejemplos, Mariah Carey, Chris Rock, Henry Winkler, Kevin Smith y John McEnroe). Sin embargo, uno de los elementos más curiosos de Zohan es la manera en que va construyendo su discurso político. Sobre el final, Zohan se une a su archienemigo, El Fantasma (Turturro), para combatir a un poderoso empresario, que pretende limpiar la zona de los comercios árabes y judíos, y para ello busca generar conflicto entre ambas comunidades. La comedia con visos políticos puede, o bien ayudar a construir un discurso que desde el humor se vuelva más digerible, o bien puede hacer que todo discurso se vea reducido considerablemente. Zohan: Licencia para peinar consigue ir por el primer camino, logrando que todo el absurdo y el exceso, que repercute hasta en las muy disparatadas escenas de acción, funcione a la par de una historia que termina bregando por la paz entre israelíes y palestinos, y si bien este elemento va adquiriendo protagonismo hacia el final, no invade ni contamina el tono de comedia híper-grotesca que caracteriza a la película, una de las producciones más graciosas de un actor que en los últimos años intentó salir de este molde, con resultados variados (a favor, Embriagado de amor y En algún lugar de la memoria, en contra, los momentos dramáticos de Click, y algunas de sus comedias románticas de bajo vuelo). Es el propio Sandler quien confirma, una vez más, que este molde, este tipo de comedia, es y seguirá siendo, por lejos, el que mejor le sienta.
publicado por Leo A.Senderovsky el 17 septiembre, 2008

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