Western moderno cargado de buenos diálogos y humor negro.

★★★☆☆ Buena

No es país para viejos

No es país para viejos fue la gran triunfadora de la gala de los Oscar 2007, llevándose ni más ni menos que cuatro estatuillas: mejor película, mejor director (en este caso "directores"; Joel y Ethan Coen), mejor guión adaptado (que también firman los hermanos) y mejor actor secundario (que como ya sabéis fue para Javier Bardem).

Nos encontramos en algún lugar del oeste americano, allí Llewelyn Moss (muy bien interpretado por Josh Brolin) está intentado cazar ciervos. Siguiendo a uno se encuentra con una sangrienta escena, y no muy lejos un maletín repleto de billetes. Por cierta razón vuelve a la escena, mas ése se convierte en el mayor error de su vida, pues a partir de ahí le perseguirán unos narcotraficantes mexicanos y un despiadado asesino, además de la propia policía.

Creo recordar que los propios Coen han descrito la película como una persecución a cámara lenta. Razón no les falta, puesto que prácticamente todo el metraje es una huida del "protagonista" (más adelante explicaré lo de las comillas), pero sin derrapes ni grandes tiroteos espectaculares en una autopista, sino que cada uno está a un paso por detrás del otro, y hay ciertos momentos (muy emocionantes la mayoría) en los que se encuentran sus caminos.

La primera parte de la película transcurre de forma rápida y muy entretenida, pero llegado un momento la acción se ralentiza en exceso y al final los ciento veintidós minutos que dura se te hacen como dos horas y media. Pero antes de continuar creo que es mejor comentar un poco cómo están las actuaciones del gran elenco del filme. Josh Brolin, Tommy Lee Jones (que hace del Sheriff Bell), Woody Harrelson (otro asesino, Carson Wells) y el propio Javier Bardem (el psicópata Anton Chigurh) bordan sus papeles; quizás el segundo parezca algo apático (aunque precisamente en esta película abunda los personajes de caras apáticas), sobre todo al final, pero teniendo en cuenta lo que vive el personaje es hasta comprensible. Woody Harrelson aparece muy pocos minutos, haciendo éste de un sicario que debe acabar con el asesino psicópata que es Anton Chigurh, y personalmente creo que, a pesar de que tiene el mismo oficio que éste último, se podría decir que es el antagonista, puesto que el personaje de Bardem es inexpresivo y el de Harrelson todo lo contrario. Y hablando de Bardem, algunos lo han criticado precisamente por la inexpresividad de su rostro, por tener esa cara de palo todo el tiempo, empero creo que se equivocan, y que simplemente borda el papel, sólo hay que fijarse en los momentos en los que sonríe, la sonrisa es completamente horripilante, del loco más absoluto; y no sólo eso, sino que su mirada es fría, a veces como perdida, podrían ser perfectamente los ojos de un psicópata asesino como es el caso.

Y ahora creo que es un buen momento para aclarar lo de las comillas de hace dos párrafos. Y es que en esta película no queda muy claro quién es el protagonista. Si lo miráramos por los minutos en pantalla es posible de hecho que fuera Javier Bardem el actor principal y no Tommy Lee Jones, ya que el personaje de éste cuando realmente tiene más peso en la historia es al final. Josh Brolin, por ejemplo, también tiene un gran protagonismo en buena parte del metraje, pero aún así es la siempre amenazante presencia de Anton Chigurh la que domina esa parte precisamente.

El humor es otro elemento importante en el desarrollo del filme, la mayoría de las veces sin duda por culpa del sheriff, que en no pocas ocasiones hace comentarios más que sugerentes. Se trata de un humor negro en la mayoría de los casos, ya sea con frases, escenas o simplemente al mostrarnos personajes que por los variopintos que son no pueden sino provocar como mínimo una sonrisa. No es extraño en que en más de una escena donde muere alguien se ría el respetable.

Hablando propiamente de la dirección, creo que Joel y Ethan Coen tienen mucho oficio detrás, y que lo demuestran perfectamente con este filme aunque, como ya he apuntado antes, el tramo final no lo bordan. Y es que esa última media hora aproximadamente se hace larga e inconexa, pues saltan de una a otra escena sin dar muchas explicaciones, ahí es el espectador quien se debe hacer una idea de lo que ha pasado, algo que no me parece mal, pero que creo que se podía haber llevado mejor a cabo. A todo ello hay que añadir que hay varias escenas, conversaciones-monólogos, que a mí entender no tienen mucho sentido, no aportan información realmente importante al espectador. Una de esas escenas es el propio final, y también una conversación con el hombre de los gatos que, aunque es bastante buena, según mi punto de vista no aporta nada significativo a la historia. No obstante tengo la impresión que esta película es una de esas que es mejor visionar en más de una ocasión para captar todo lo que quieren transmitir sus directores. Aparte, y debido en parte a lo ya mencionado, cuando llega la hora del final parece que éste no quiere llegar, pues hay varias escenas que bien podrían haber sido tal, y de hecho eso se piensa uno al principio de éstas, mas siempre hay otra posterior, hasta que al fin llega la definitiva, pero no la mejor.

En conclusión, un entretenido film cargado de buenas actuaciones y conversaciones un tanto surrealistas.

Lo mejor: -Los actores.
Lo peor: -El tramo final, por lento, que no por malo.
publicado por Raul Neovallense el 1 julio, 2009

Enviar comentario

Leer más opiniones sobre

muchocine 2005-2019 es una comunidad cinéfila perpetrada por Victor Trujillo y una larga lista de colaboradores y amantes del cine.