Divertida y trágica por igual, la película sorprenderá a los fans y a los no fans del actor, descubriendo a un Van Damme que todavía no conocíamos. Sin duda alguna, muy recomendable.

★★★★☆ Muy Buena

Jcvd

Jean Claude Van Damme (actor y personaje, todo en uno) llega a su Bélgica natal donde es considerado un héroe nacional, para intentar recomponer lo poco que queda de su vida y recuperarse, después de un duro juicio por la custodia de su hija, los malos resultados de sus últimas películas, la falta de proyectos, una grave situación económica y un, más que público, problema con las drogas. Nada más llegar, para colmo, se verá metido de lleno en el atraco a una oficina postal del que, la policía, le considerará responsable. Todos sabemos como actuaría cualquiera de sus personajes en este tipo de situaciones (para empezar, cualquiera de sus personajes no dudaría en presentarse en una oficina postal armado hasta los dientes para rematar la faena con una plástica patada voladora en el aire), pero la duda está en ver como podría actuar el Van Damme de carne (músculos) y huesos.

Jean Claude Van Damme empezó en esto del cine (por llamarlo de alguna manera) en el año 1986 con una cosa titulada Retroceder nunca, rendirse jamás (anteriormente había participado en un par de películas con papeles menores), y desde entonces ha ido encadenando películas de patadas y puñetazos a un ritmo francamente endiablado, logrando sobrevivir, con mayor o menor fortuna, hasta el día de hoy (precisamente este mismo año ya estrenó un churro titulado El patrullero: Patrulla fronteriza), llegando también a trabajar con directores de renombre como Roland Emmerich (Soldado Universal) y John Woo (Blanco humano). Incluso él mismo probó suerte dirigiéndose a sí mismo en The Quest: En busca de la ciudad perdida. No obstante, el director de este experimento es un tal Mabrouk el Mechri, muy conocido por su familia y algún que otro vecino del barrio, pero con poco nombre en la industria cinematográfica, siendo este su primer trabajo, donde deja ya bastante claro que a él, lo de "corten", no le va, dando buena muestra de ello en el plano secuencia que se curra el hombre nada más empezar la película.

Jean Claude Van Damme es la estrella absoluta de esta película, donde aprovecha para reírse de si mismo, de su profesión y del peso de la fama. La película funciona perfectamente desde el principio, combinando con gran maestría humor y drama (creo que a esto se le llama tragicomedia), con una dirección bastante lograda que ayuda a dar fuerza y veracidad a las imágenes y con una actuación de su protagonista que, indudablemente, quedará ya como la mejor de su carrera (había poca competencia), interpretándose a sí mismo, como anteriormente ya hicieran John Malkovich (Como ser John Malkovich) o Takeshi Kitano (Takeshi’s). Incluso en la película encontramos un momento de "sinceridad total" donde un Van Damme, soltando una lágrima, se confiesa, directamente, al espectador. A todo esto, la película, fragmentada en diferentes espacios de tiempo, pasa bastante rápido a lo que ayudan ciertos momentos hilarantes (muy grandes esos fans del actor), con divertidos y ágiles diálogos y alguna que otra puya a algunos de sus compañeros de profesión.

Resumiendo: Divertida y trágica por igual, la película sorprenderá a los fans y a los no fans del actor, descubriendo a un Van Damme que todavía no conocíamos. Sin duda alguna, muy recomendable.

Lo mejor: Su propia existencia
Lo peor: Que dudo mucho que esta nueva faceta del actor pueda llegar a tener continuidad.
publicado por Jefe Dreyfus el 14 octubre, 2008

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