Sólo Quiero Caminar, lejos de ser la película que subiera la calidad del cine español de 2008, viene a confirmar el declive profundo que ha sufrido la carrera de Agustín Díaz Yanes.

★★☆☆☆ Mediocre

Solo quiero caminar

Después de todo el eco y la repercusión mediática -para bien y para mal- que tuvo Alatriste, no es de extrañar que para su siguiente trabajo Agustín Díaz Yanes regresara a un terreno en el que se manejara como pez en el agua, y qué mejor que volver a sus orígenes cinematográficos y rescatar al personaje que protagonizó su aplaudida primera película: la Gloria Duque de Nadie Hablará de Nosotras Cuando Hayamos Muerto.

No obstante, Sólo Quiero Caminar no es una continuación o una secuela estrictamente hablando, ya que la conexión entre ambos films se limita únicamente a algunos guiños muy puntuales, como la presencia del personaje de Ana Ofelia Murguía. Sin embargo, se echa de menos que Díaz Yanes no explique la sorprendente evolución del personaje de una desdibujada Victoria Abril, que pierde toda su fuerza para pasar a ser un mero relleno. En contrapartida, Díaz Yanes no tiene vergüenza en repetir -casi calcadas- varias de las secuencias más recordadas de su ópera prima, como la inicial -en esta ocasión son Pilar López de Ayala y Elena Anaya las “contratadas” por los mafiosos- o la del atraco, en el que Victoria Abril, aunque parezca mentira, sigue el mismo modus operandi que tan pésimo resultado le dio trece años antes. La película, a pesar de estos fallos, tiene un buen arranque, aunque a medida que la trama se va desarrollando, el guión se le va de las manos a Díaz Yanes. El film se vuelve previsible y aburrido, y afloran las carencias y contradicciones del argumento y de los personajes, cuya construcción es pobre y el desarrollo brilla por su ausencia. Especialmente sangrante es el interpretado por una correcta Pilar López de Ayala, cuyo personaje no es más que un añadido artificial al que es inútil buscarle el más mínimo sentido. A pesar de contar con cuatro grandes actrices, las interpretaciones no pasan del aprobado justito -considerando los personajes que les han tocado en suerte a algunas, aún el aprobado raspado es muy meritorio-, excepto las de una atormentada y convincente Ariadna Gil y un inquietante José María Yazpik.

Sólo Quiero Caminar, lejos de ser la película que subiera la calidad del cine español de 2008, viene a confirmar el declive profundo que ha sufrido la carrera de Agustín Díaz Yanes.

Lo mejor: Ariadna Gil.
Lo peor: Se vuelve muy repetitiva -con respecto a Nadie Hablará...-, incoherente y previsible.
publicado por Francisco Bellón el 30 octubre, 2008

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