Mucha imaginación, personajes entrañables, una música magnífica, colorido preciosista hacen de «»Mi vecino Totoro»» una de las películas más querida de Hayao Miyazaki. Filmes como este los hay muy pocos.

★★★★★ Excelente

Mi vecino Totoro

El señor Kasukabe, junto con sus dos hijas, Satsuki y Mei, se mudan a una vieja (y dicen que embrujada) casa en el campo, mientras que la madre de éstas se recupera de una enfermedad en un hospital no muy lejano. Las niñas pronto descubren que no están solas en el idílico lugar, puesto que unas adorables y esquivas criaturas viven escondidas en el gran árbol de detrás de su nuevo hogar.

En 1988 el Estudio Ghibli realizó un díptico sobre la II Guerra Mundial en Japón, una de las películas era La tumba de las luciérnagas, dirigida por Isao Takahata, y que se convirtió en una de las historias más honestas y crudas sobre la realidad de las guerras (algún día procuraré comentarla); mientras que la otra cara de la moneda venía de la mano de Hayao Miyazaki, con un filme completamente opuesto, colorido, fantasioso, onírico, en definitiva, de desbordante imaginación, dicha película es, obviamente, Mi vecino Totoro. La decisión del estudio de estrenar las dos a la vez, en sesión doble, hizo que se tambaleara financieramente hablando, pero no obstante fueron los totoros (en forma de merchandising) los que lograron salvarlo.

Valga decir que ésta es una de los largometrajes más ligeros del director de El castillo de Cagliostro, su historia es sencilla, claramente dirigida a un público infantil, pero qué queréis que os diga, Miyazaki es capaz de encandilar con cualquiera de sus creaciones tanto a los más pequeños como a los más grandes, y Totoro no es una excepción. Los personajes son tan entrañables (con Mei y los totoros a la cabeza, una dulzura de personajes), la paleta de colores tan vívida, una animación que a día de hoy sigue siendo de enorme calida y las situaciones tan imaginativas y originales en la que se ven envueltos los protagonistas (de algo tan simple como unas gotas cayendo a un paraguas Miyazaki logra un momento delicioso), que consigue que el espectador se deleite con cada plano. Y es que precisamente su sencillez es una de las grandes bazas de Mi vecino Totoro.

Ya sabes, si tienes la gran suerte de tener un cine cercano donde se proyecte no dudes ni por un segundo en ir a verla aunque ya lo hayas hecho con anterioridad, y si por desgracia no es tu caso no vaciles en hacerte con alguna de las ediciones en DVD. Seguro que no te arrepentirás.

Lo mejor: -La imaginación y ternura que desprende cada uno de sus fotogramas. -La dirección, el guión, la banda sonora, la animación... y en general todo. -El gatobús. -Que se haya estrenado en cines, aunque con 21 años de retraso.
Lo peor: -Que se haya estrenado en tan pocas salas y sólo en versión original (aunque esto último es por motivos técnicos).
publicado por Raul Neovallense el 10 noviembre, 2009

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