Jcvd

Chuck Norris no cree en Dios. Es Dios quien cree en Chuck Norris. Chuck Norris no se afeita, se da patadas en la cara porque lo único que corta a Chuck Norris es Chuck Norris. Chuck Norris no hace el pino, empuja la tierra para abajo. Cuando Dios dijo “que se haga la luz” Chuck Norris dijo “pídelo por favor”. Chuck Norris es la razón por la que Wally se esconde. Cuando Chuck Norris va a donar sangre no usa jeringuillas, pide un cubo y un cuchillo.

Los nacidos en los ochenta saben de lo que hablo. Hay un código, un alfabeto, una complicidad de puños y patadas que conecta a toda una generación que añora y llora en silencio – porque todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia – lo que sus ojos llegaron a contemplar.

Superhombres romanticones incapaces de gesticular – Steven Seagal dixit – y que con una pistola en la mano arrasaban ejércitos, países y esteroides para salvar a la chica.

Schwarnezegger con un tronco de árbol al hombro, Mario Cobretti con el palillo en la boca, el Halcón ganando pulsos por la gorra o Van Damme abierto de patas para lucir pantorrillas forman parte de la memoria colectiva de frikis y privilegiados.

Caldo de cultivo del no cine actual, de acuerdo, pero ya quisiera el cine basura contemporáneo la ingenuidad, la adicción y el buen sabor de boca de las películas de antaño de la acción ochentera donde la jerga ultra y el sentimiento patriótico vergonzante – que lo había a destajo – quedaba arrinconado por la chulería del héroe.

Commando, Cobra, Difícil de matar, Eraser, Soldado universal, Perseguido, Yo el Halcón, Tango y Cash, Encerrado, Máximo riesgo, Alerta Máxima I y II, Decisión crítica, Invasión USA, Contacto sangriento, Kickboxer, The Delta Force, Desaparecido en combate… bajo su apariencia de nadería americana hay un profundo estudio de sociología. Schwarzenegger, Stallone, Van Damme, Seagal, Chuck Norris, Dolph Lundgren, Mark Dacascos e incluso Lorenzo Lamas – el rey de las camas – son al cine lo que los dinosaurios a la arqueología, llegaron, reinaron y se extinguieron.

Mientras las superproducciones actuales pecan de pedantería la historia dirá que los héroes de antes eran más genuinos, irrepetibles y divertidos y que sus películas eran muy conscientes de ser sólo puro divertimento adictivo sin pretensiones de falsa genialidad autoral. Seamos justos, también hubo obras maestras absolutas como Conan el bárbaro, Terminator, Rocky o Depredador.

Ahora Van Damme riza el rizo y devuelve la honestidad de su cine con este guiño ingenioso que es un falso documental donde Van Damme se ríe de Van Damme. ¿Cuándo se dará cuenta Will Smith de que no es más que otro monigote?

Muerte al no cine… pero para cuando me aburra, decidme donde está enterrado.
publicado por Francisco Menchón el 18 noviembre, 2008

Enviar comentario

muchocine 2005-2019 es una comunidad cinéfila perpetrada por Victor Trujillo y una larga lista de colaboradores y amantes del cine.