No le basta con ser la mejor comedia de 2008 y la consagración definitiva de Stiller como realizador, es una de las películas más complejas y originales que ha dado Hollywood en los últimos años.

★★★★★ Excelente

Tropic thunder

A Tropic Thunder, la última película escrita, dirigida y protagonizada por Ben Stiller no le basta con ser la mejor comedia de 2008 y la consagración definitiva de Stiller como realizador, es una de las películas más complejas y originales que ha dado Hollywood en los últimos años, y la reflexión más ácida generada en el corazón mismo de la industria que se haya visto en mucho tiempo. Recientemente vi S.O.B., una de las películas menos conocidas del maestro de la comedia americana Blake Edwards, otro relato descarnado y violento sobre el mundo del cine, con director desquiciado, productor malvado y con Julie Andrews (mujer de Edwards en la vida real) parodiando su carrera y su eterno personaje “para todo público”. Si bien aquella resultaba un relato agridulce y, sobre el final, mucho menos gracioso que dramático (tal vez por eso no fue uno de sus films más exitosos), las semejanzas nos llevan a compararla con Tropic Thunder. Stiller comienza parodiando el cine bélico, desde las películas de Vietnam (la manera en que Tugg Speedman se desploma abatido en el rodaje y hacia el final recuerda al final de Willem Dafoe en Pelotón, y el diálogo en penumbras que sostiene con Kirk Lazarus cerca del final, al rostro de Marlon Brando en Apocalipsis Now) hasta films como Salvar al soldado Ryan. Sin embargo, la parodia del género no es lo principal. Lo esencial de este film es la manera en que se mofa de todos los cánones y estereotipos de la industria. Como en S.O.B., el director enloquece (aunque en este caso además es un británico títere de los productores), el productor parece engendrado por el mismo demonio, aquí se lo ve gordo y pelado (como algún que otro productor hollywoodense) y es interpretado por un desternillante Tom Cruise, que hábilmente parece burlarse de muchos de sus conocidos, y muchos estereotipos de los personajes proceden de fuentes por demás evidentes. Sin ir más lejos, Tugg Speedman tiene un poco de Tom Cruise, Jeff Portnoy (Jack Black) parece ser una mezcla de Tom Green o cualquier comediante de menor valor con los escándalos que rodean la vida de Robert Downey Jr., Kirk Lazarus (el mismo Downey Jr.) se ríe directamente de Rusell Crowe, y en general, de todos los pretenciosos actores “de carácter”, y hasta se encuentra un rapero con el nombre de Alpa Chino. Un paso más allá de esos estereotipos se encuentra la reflexión que rodea a Simple Jack, el fracaso protagonizado por Speedman, quien encarnó allí a un “retardado”. Esta palabra derivó, puertas afuera de Tropic Thunder, un escándalo real con discapacitados que se sintieron ofendidos por el modo en que se trata la discapacidad en la película. Lejos de ser insultante, el uso del término “retardado” viene a cuento de la explicación que hace Lazarus sobre cómo la Academia no premia a los actores que hacen de “retardado total” (ejemplo, Sean Penn en My name is Sam), sino a aquellos que, pese a ser “retardados”, tienen un rasgo que, de algún modo, compensa (como Dustin Hofmann en Rain man, o tantos otros). En realidad, lo que esta clarísima y apabullante reflexión que hace Lazarus viene a mostrar es la terrible hipocresía de la industria del cine sobre un simple rasgo de la sociedad. Kirk Lazarus es el personaje más definido del film, creador de frases como “yo no leo el guión, el guión me lee a mí” o “no dejo el personaje hasta los comentarios del dvd”, ha llegado a someterse a una intervención para alterar su piel, con el fin de “ponerse en la piel” de un negro, satura constantemente al grupo de actores con su imitación constante de los supuestos modismos de la comunidad negra, y termina cayendo en una crisis de identidad, cuando afirma “soy un tipo haciendo de otro tipo, disfrazado de otro tipo”. La batería de situaciones graciosas parten desde el primer minuto (atención al maravilloso tráiler que precede a la película con Kirk Lazarus y Tobey Maguire en una “relación peligrosa”, y al cúmulo de material promocional que apoyó el lanzamiento del film, incluyendo falsos documentales emitidos en televisión, en un acto de coherencia marketinera muy pocas veces visto), y no paran durante todo el film, enfocándose en un desatadísimo Jack Black, interpretando a un actor en forzoso período de abstinencia (lo cual podría llevar la situación hacia lo políticamente correcto, pero inteligentemente evita pasar por allí), y en Tugg Speedman volviendo a interpretar a “Simple Jack” para los traficantes de heroína que lo han secuestrado (liderados por un niño, en otra decisión que acertadamente se corre de lo convencional). Aún más allá de todo, de toda la anarquía satírica desplegada a lo largo del film, de la forma descomunal en que el equipo que integra el film se ríe de sí mismo, de sus colegas, de los representantes y de toda la industria, los personajes y las situaciones adquieren una autonomía tal que la segunda mitad de la película parece un film bélico con gags cómicos. Ben Stiller parte de la vereda de enfrente para llegar al corazón mismo del género y de la industria, y regalarnos una comedia que no tendrá la frescura y la estructura compacta de su disparatado film anterior, Zoolander (inevitable a la hora de reseñar la comedia americana heredera de Saturday Night Live, cuya frescura se debía principalmente a su elenco, a Stiller, pero también a Will Ferrell, Owen Wilson y Jerry Stiller), pero que afina la puntería en todo sentido y se convierte en la mejor sátira sobre el costado más perverso de Holywood, surgida en las mismas entrañas de la industria. La prueba más fehaciente que el cine americano se ha vuelto un cúmulo de previsibilidades, con el dinero como primer y último fin. La salvación, una vez más y como siempre, vendrá en manos de la comedia, el único espacio que se permite innovar en la industria. Qué mejor que Ben Stiller, un experimentado actor de comedia, y uno de los mejores directores de comedia que han surgido en los últimos diez años, para contarnos lo que Hollywood es en verdad, lo que todos ya sabemos, pero pocas veces podemos ver denunciado en pantalla grande, y de manera tan original.
publicado por Leo A.Senderovsky el 29 diciembre, 2008

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