Lo que hasta casi llegado el clímax constituía un thriller correcto, por obra y gracia de un guión que, como muchos hoy en día, peca de excesiva soberbia, se convierte en un rotundo engaño para el espectador.

★★★☆☆ Buena

Asesinato Justo

Cuando se anuncia un film encabezado por dos estrellas de la talla de De Niro y Pacino, todas las cartas parecen jugar a su favor. Este último thriller de Jon Avnet, el director de 88 minutos (con Pacino), intenta aprovechar el costado más carismático de ambos, y el entrenamiento previo de las dos stars en el cine de suspenso, para integrarlos en una historia de muertes justificadas y policías supuestamente redentores. Al comienzo nos alegramos de encontrarnos con un thriller que arriesga al colocar todas las cartas sobre la mesa desde un comienzo. Una grabación confesional (que da pie al racconto de gran parte de la película), interrumpe el presente de la acción, con dos policías veteranos a la caza de un asesino serial que parece querer hacer justicia por mano propia. No parece haber mucho más para explicar, ya que todo parece dicho desde un comienzo. Sin embargo (y si recordamos algunos de los ejemplos de este mismo director en esta materia, como la anteriormente mencionada 88 minutos), nada nos librará de la vuelta de tuerca que hará dar un giro de 180 grados sobre la trama y los personajes, incluyendo larguísima explicación del por qué de ese giro. Lo que hasta casi llegado el clímax constituía un thriller correcto, que mantiene la tensión, con climas sólidamente construidos y personajes claramente delineados, por obra y gracia de un guión que, como muchos hoy en día, peca de excesiva soberbia, se convierte en un rotundo engaño para el espectador. Engaño que no agrega nada, que mete sorpresa allí donde solo debería haber suspenso, y que en definitiva, arruina por tramposa una historia que no merecía semejante giro. Su desarrollo, la belleza de Carla Gugino (y sus levemente jocosas, aunque simpáticas, escenas de sexo con De Niro), la aparición de un notable secundario como Brian Dennehy, y los dos monstruos de la actuación, Pacino y De Niro, que aunque juntos parecen dinamita, aquí se los nota cansados y presos de la rutina, consiguen salvar buena parte de esta película. En otras oportunidades, ambos han compartido cartel en la misma película (El padrino II) y solo en una antes compartieron escena, (Heat, aquel clásico policial del gran Michael Mann). Asesinato justo es la primera película en la que permanecen juntos la mayor parte del tiempo. Resta decir que, pese a los esfuerzos de Avnet y de la dupla de actores, y a la correcta puesta en escena, en aquel fabuloso y breve duelo actoral realizado hace trece años había más honestidad con el género y la historia, y en definitiva más cine, que en toda esta película.
publicado por Leo A.Senderovsky el 29 diciembre, 2008

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