Un producto carente de toda originalidad, que solo logra conmover gracias a la talentosísima Diane Lane, y con un Richard Gere por demás rutinario.

★★★☆☆ Buena

Noches de tormenta

Basada en la novela de Nicholas Sparks, autor también de las novelas previamente adaptadas al cine The Notebook, Message in a Bottle y Walk to Remember, Noches de tormenta vuelve a juntar a Richard Gere y Diane Lane, en este caso, en un drama romántico sobre dos personas que cargan con sus correspondientes frustraciones, y cuyo encuentro devolverá la felicidad y las ganas de vivir a ambos. Adrienne está virtualmente separada, virtualmente ya que su marido, quien la abandonó meses atrás, intenta regresar al hogar. Adrienne se siente confundida por este pedido, lo que lleva a que su hija mayor la odie por no permitirle retornar a su padre. Paul carga con una pesada mochila en su espalda. Su hijo, con quien no tiene la mejor de las relaciones, ve cómo una de las pacientes de su padre muere en la sala de operaciones. Este hecho consigue deteriorar aún más la relación padre – hijo. Así se conocen ambos personajes. La película cuenta con bastante material como para construir un drama de peso, pero lamentablemente se diluye rápidamente por los caminos de la novela rosa, privilegiando la construcción del romance antes que la forma en que ambos comienzan a mirar la vida con otros ojos, y recomponerse de sus fracasos. Al menos así se muestra la película durante gran parte de la película, acumulando clichés con convencionalismos, y consiguiendo que la escena mejor narrada de todo el film sea la que describe el intercambio epistolar posterior al encuentro. El resto de la película aparece luego del triste y sorpresivo final de la relación, y de la novela romántica se pasa rápida y violentamente al desenlace trágico y conmovedor. Este final, que, suponemos, fue extraído de la novela original, aquí se siente como un torpe intento de eludir el clásico final feliz, y la emotividad que destila la excelente Diane Lane, se ve afectada, no por el final en sí, sino por el vuelco tremendo que da la película para permitirse este final, fomentado también por flashbacks que en nada colaboran a la hora de narrar los últimos minutos de película, y por un tono extraño que recorre toda la película en las escenas de tormenta, tono que tiene más que ver con el cine de terror que con el drama de este tipo. Lo que queda es un producto carente de toda originalidad, que solo logra conmover gracias a la talentosísima Diane Lane, y con un Richard Gere por demás rutinario.

Lo mejor: Diane Lane
Lo peor: Su excesivo convencionalismo, su innecesario vuelco final, y Richard Gere en su regreso como galán, su faceta menos interesante.
publicado por Leo A.Senderovsky el 29 diciembre, 2008

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