La momia: La tumba del emperador Dragón

En la antigua China había un ambicioso hombre que llegó a emperador tras innumerables batallas. Una vez logró tal hecho envió a su general en busca de una bruja de la que se decía conocía el secreto de la inmortalidad. Nada más verla el emperador quedó prendado de ella, y ordenó a su general que nadie debería tocarla salvo él mismo. Pero dicho general cometió el error de enamorarse de la bruja y poseerla, por lo que ante tal afrenta el emperador lo castigó en consecuencia, aunque antes hizo que la bruja le recitara un supuesto hechizo que lo convertiría en inmortal. Para su desgracia el hechizo era en realidad un maleficio que lo convirtió en una estatua de arcilla.

Miles de años más tarde Alex O’Connel descubre la tumba de dicho emperador; mientras, sus padres pasan una aburrida existencia en su mansión de Inglaterra, hasta que el gobierno británico le pide que lleven a China una antigua reliquia. Los O’Connel no pueden imaginar los acontecimientos que se avecinan.

La historia de La Momia 3, como podéis comprobar, no es nada del otro mundo, pero aún así es una historia que bien llevada a cabo sin duda pudo haber dado un filme tan épico y entretenido como sus predecesoras.

Lo cierto es que esta película no pensaba verla desde el momento que supe que era ni más ni menos que Rob Cohen (A todo gas, xXx) quien la dirigiría. No obstante, y por cosas que pasan en la vida, acabé gastándome 5 euros en verla. Lástima de dinero.

Comienza uno a revolverse en el asiento desde el primer momento, pero sobre todo cuando aparece el churumbel de los O’Connel, que está penosamente interpretado por Luke Ford, éste (el personaje), a pesar que ni siquiera se ha dignado a terminar la universidad, dirige una excavación junto con un profesor. Dicha excavación tiene el evidente objetivo de encontrar la tumba de un emperador chino. Cuando encuentran la puerta y comienzan a aparecer trampas que ya se han visto en quinientas mil películas, y encima comienzan a caer chinos como moscas y el vejestorio y obeso profesor sobrevive con bastante facilidad no deja sino cierta incredulidad. Si luego vemos al supuesto alumno dando clases básicas al sabio profe aún se queda uno con más cara de póquer…

Pero trasladémonos a Gran Bretaña, donde la mujer de Rick O’Connel realiza una lectura de su último libro, El Retorno de la Momia. Ahí nos damos cuenta que nos han quitado a Rachel Weisz y nos la han sustituido por Maria Bello, por ahora nada más a destacar, al menos hasta que ésta llega a la casa y comienza a charlar con su maridito Rick, el cual ha tenido un movidito día de pesca. Estas escenas, además de la posterior escena de la visita del agente del gobierno, demuestran que: a) Maria Bello es una caca de actriz b) Brendan Fraser no tiene gracia c) Han trabajado en esta película por dinero y sólo por dinero.

Después de aceptar el trabajito e irse a China, se produce el esperado y patético encuentro de la familia O’Connel, los diálogos son más malos que el hambre, y la química entre los tres miembros de la familia absolutamente inexistente, el cuñado de O’Connel es el único que se libra un poco, y encima la posterior traición (y supuesta sorpresa) es de lo más absurda, ¿de verdad que sólo la esposa de Rick era capaz de leer la inscripción de la reliquia? Posteriormente está la consabida persecución, que es más de lo mismo pero peor.

Tras ello van al Tíbet, en busca de la mítica Shangri-la, allí tienen la inestimable ayuda de unos yetis que están muy bien realizados. Sin embargo, Rob Cohen desaprovecha sobremanera el material haciendo que las bestias celebren sus golpes cual hincha de cualquier equipo de fútbol, siendo esto uno de los detalles más absurdos, ridículos e infantiles de todo el filme (y hay muchos).

Lo cierto es que podría seguir así mucho tiempo, pero creo que es mejor no esforzarme demasiado. Y es que La Momia: La Tumba del Emperador Dragón, es una de las peores secuelas que se han realizado jamás. El guión es malo, destacando sobremanera los insulsos y redundantes diálogos del personaje de María Bello, además esta actriz ha dado una patada a todo el trabajo de su predecesora, sobreactuando en exceso no llegando ni a las suelas de los zapatos a lo que hizo Rachel Weisz. Muy destacable son también las malas actuaciones del resto del reparto, especialmente de Luke Ford, el hijo de los O’Connel, cuyo personaje cae mal desde el primer momento. Como he dicho antes, sólo el cuñado se libra un poco.

En definitiva, que si queréis perder el tiempo mejor dedicaros a contar estrellas o si queréis perder dinero arrojad la cartera por la borda de un barco antes que comprar el DVD de esta película.
Lo mejor: -Si hay algo bueno en este filme, Rob Cohen se encarga de cargárselo.
Lo peor: -La actuación de María Bello. -El doblaje. -La dirección. -El guión, los diálogos que hieren los oídos. -Las letritas aclaratorias/informativas tras el final, ¿nos toman por estúpidos?
publicado por Raul Neovallense el 22 enero, 2009

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