Una película necesaria, útil, y quizás imprescindible para aquel que necesite aprender una serie de valores. Eso sí, aburrida como pocas.

★★★☆☆ Buena

Mi nombre es Harvey Milk

Quizás nunca logre meterme en la mente de Gus Van Sant, quizás sea yo el raro por tener la sensación de que (casi) todas sus películas son un coñazo insoportable, quizás me digáis que no tengo ni puta idea de cine, y puede que tengáis razón. Pero la sensación con la que salgo tras una película de este señor es la misma siempre: me agota, me exprime hasta la última gota de paciencia, y justo cuando estoy Harto tras dos horas de película, en cinco minutos logra engancharme y dejarme con un buen sabor de boca. Esto, señores, es Milk, un biopic sobre la figura de Harvey Milk, el primer hombre abiertamente gay en ser elegido a un cargo público en California. Una película que narra sus últimos años de vida, de como llega a la política y consigue defender los derechos de los homosexuales frente a una sociedad retrógada que los ve como enfermos. Una película que ha convencido a la crítica estadounidense, con 8 nominaciones a los Oscars y una ceja levantada en mi cara que denota el grado de sorpresa ante semejante acogida. Con, eso sí, un Sean Penn a la altura de las circunstancias, demostrando que está un peldaño por encima del resto y un buen reparto formado por Josh Brolin, Emile Hirsch, Diego Luna y James Franco.

Desconocía por completo la figura de Harvey Milk. Si hay algo por lo que recomiendo su visionado es para aprender algo de historia, de esa que no aparece en los libros, porque es necesario conocerlo y saber qué hizo. El argumento narra los últimos años de su vida, de cómo un hombre lucha por los derechos gays, mediante el uso de la palabra, la persistencia y el sentido común. De como él consigue ser el icono de toda una ciudad, convertido en un mártir por los derechos de los homosexuales al morir asesinado en 1978 a los 48 años de edad. Como digo, es necesario saber quién es y qué hizo y, para eso, la película es perfecta.

Pero, en un sentido cinematográfico, la historia es muy difícil de digerir, siendo, a veces, tan dolorosamente lenta que maldices la hora en la que has pagado por ver semejante castaña. Aunque al final no acabas con la sensación de que has malgastado dos horas (que parecen cuatro) de tu vida viendo la película, ya que en 10 minutos sublimes -los 10 minutos finales-, la película se alza magistralmente a un climax que debería haber existido durante la hora y media anterior. En conjunto, estamos ante un film irregular que, sin duda, gustará a muchos, como he podido comprobar, y que odiarán otros, como he comprobado también. Yo no estoy ni en un bando ni en otro, no puedo decir que me encanta, pero tampoco puedo decir que la odio, creo que tiene muchas cosas buenas como las interpretaciones, una historia importante que debía ser contada y unas caracterizaciones y localizaciones más que logradas. En contra tiene la falta de ritmo que, aunque va in crescendo, se va estancando frecuentemente, provocando que el espectador se aburra y no le interese realmente lo que está pasando en ese momento y, en consecuencia, lo que ocurra después.

Me he sentido decepcionado, porque esperaba más. Aún así creo que es necesaria, útil, y quizás imprescindible para aquel que necesite aprender una serie de valores. Mi opinión de cara a los Oscars es clara, no merece estar nominada como mejor película si tenemos en cuenta algunas que no lo están como Wall-E o El caballero oscuro. Se llevará el Oscar al mejor vestuario porque lo merece, el resto de nominaciones son más que discutibles. Mi opinión, sin duda alguna, también lo es.

Lo mejor: Sean Penn
Lo peor: Gus van Sant
publicado por Jesús Malpartida el 30 enero, 2009

Enviar comentario

Leer más opiniones sobre

muchocine 2005-2019 es una comunidad cinéfila perpetrada por Victor Trujillo y una larga lista de colaboradores y amantes del cine.